La exposición constituye un tributo al artista catalán, que falleció el pasado 6 de febrero, cuya obra ha estado influenciada por la filosofía zen y en su variada producción experimentó con la materia, llevándola hasta límites insospechados, sometiéndola a un proceso constante de transformación en la que fue incorporando enigmáticos motivos que confieren a su obra una fuerte carga simbólica, que los amantes del arte podrán disfrutar hasta el próximo 7 de julio en la Sala de Exposiciones Temporales de la Fundación Cristino de Vera.