Atravesando el ecuador de la primera parte, Las Palmas comenzaba a parecerse a Las Palmas. Equilibrando la posesión del esférico e intentando contemporizar, para asestar un ataque mortal al área andaluza. Transcurría el cronómetro y las ocasiones de gol brillaban por su ausencia, todo parecía indicar que los equipos se irían al descanso con empate a cero y así fue. Demasiadas interrupciones en el juego durante el primer periodo trabado y de escasos kilates futbolísticos.
Tana intentó romper el tedio con un lanzamiento lejano y ajustado que se marchó cerca del palo de Kameni, nada mas comenzar la segunda mitad. Poco después el espigado delantero Roque Santa Cruz estuvo cerca de poner el corazón en un puño a la parroquia amarilla. Todo quedó en un susto. Sin embargo fue Tana el que sorprendió a Kameni con un disparo que se coló en la meta del guardameta camerunés para establecer el (1-0) en el minuto 51 de choque. El tanto amarillo cambió el panorama del encuentro.
El Málaga se estiró en busca del empate y Las Palmas encontró más huecos para hacer daño a un adversario, que hasta el gol, no temió demasiado por su integridad. En el minuto 60 Jonathan Viera casi deja el partido más encarrilado aún, pero su lanzamiento envenenado era repelido por Kameni. Con la itención de apuntalar la zona medular, Setién retiró a Araujo y dio entrada a Wakaso, que cuajó una gran actuación ante el Éibar. Cambio táctico para afrontar el final del partido.
Roque Santa Cruz cazó un balón en profundidad en el minuto 72 para bajar el balón y empatar el encuentro (1-1) en una acción en la que le ganó perfectamente la espalda a la defensa, demostrando su calidad del delantero paraguayo. Empate y vuelta a empezar. Santa Cruz se convirtió en una pesadilla para la zaga grancanaria en el último tramo, amenazando con dejar a la UD con las manos vacías. Willian entró por Tana para intentar potenciar la punta en la recta final, Setién no se conformaba con el empate y mandó a sus hombres a buscar el triunfo, aunque muy consciente del peligro malaguista a la contra. Valerón entró en escena para intentar que su magia y saber estar mejoraran el rendimiento amarillo.










