La USADA le acusa de usar sustancias prohibidas, incluído EPO, esteroides y transfusiones de sangre para aumentar su rendimiento deportivo de forma sistemática desde 1999 hasta el 2005. Por este motivo el corredor sería desposeído de sus siete títulos del Tour de Francia y del bronce olímpico logrado en Sidney 2000. Asimismo también perdería los títulos de competiciones y ganancias en efectivo desde 1998.
Tras ser rechazado su recurso ante un tribunal ordinario, el ciclista tenía la opción de apelar al arbitraje de una comisión independiente aunque ha decidido renunciar porque dice que está cansado de luchar.
Un hombre tiene que decir basta y ese momento ha llegado
"Llega un momento en la vida de cada hombre cuando tiene que decir basta. Para mí, ese momento ha llegado", afirma en un comunicado difundido a través de su web.
"El coste que ha tenido en mi familia y para el trabajo de mi fundación me ha llevado a terminar con este sinsentido", anade Armstrong, superviviente a un cáncer y presidente de la fundación Livestrong.
"Ya no me haré cargo de este problema por más tiempo, dadas las circunstancias", agrega el ciclista de 40 años.
Yo sé como gané esos siete Tours y mis compañeros también
Armstrong, que califica este proceso contra él como "una caza de brujas inconstitucional", indica que está tranquilo ya que le respaldan los más de 600 controles antidopaje que se hizo durante su carrera profesional y en los que nunca dio positivo.
"La agencia antidopaje no puede controlar un deporte profesional e intentar quitarme siete Tours de Francia. Yo sé cómo gané esos siete Tours, mis compañeros saben cómo lo hice y todos con los ciclistas con los que competí también lo saben", señala.
La USADA cree que Armstrong admite su culpa
Por su parte, el director general de la USADA, Travis Tygart, ha calificado como una "admisión" de culpa la decisión de Armstrong de no recurrir y señaló que "este es un día triste para todos los que amamos el deporte y nuestros atletas".
Al final el tramposo siempre es descubierto
"Éste es un ejemplo de un triunfo a cualquier precio y demuestra que quien engaña para ganar nunca tiene éxito, al final el tramposo siempre es descubierto", añadió.
Tygart reiteró que la USADA tiene el poder de despojar a Armstrong de los títulos del Tour, aunque el excorredor y sus abogados cuestionan tal opción.
A partir de ahora deberán pronunciarse los responsables de la Unión Ciclista Internacional, que hasta ahora había respaldado al ciclista tejano en su decisión de desafiar a la agencia antidopaje, y los organizadores de la carrera francesa, que han mantenido una relación muy turbulenta con el ciclista durante años.
Pero el código mundial antidopaje no admite dudas y establece que a Armstrong se le deberían quitar sus siete Tours, la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y todos los demás títulos que ganó desde agosto de 1998.
También se le debería apartar para siempre de la competición. Una prohibición que incluye cualquier responsabilidad oficial como entrenador o representante en cualquier deporte olímpico.
Tygart insistió en el "cumplimiento estricto" del código mundial antidopaje al que también está sujeta la organización de la UCI, órgano rector del deporte del ciclismo, que respaldó el desafío legal de Armstrong a la autoridad de la USADA y podría llevar el caso ante la Corte Internacional de Arbitraje para el Deporte.
"La UCI está obligada a reconocer nuestra decisión e imponerla como uno de los firmantes del Código Mundial Antidopaje que es", subrayó Tygart.










