El aronero, como se esperaba, se impuso con absoluta claridad en un concurrido y agotador concurso de disco, que juntó a doce lanzadores durante prácticamente dos horas y un sol de justicia. Finalmente, el capitán de la selección española rebasó por primera vez la barrera de los 67 metros (67,15), instalándose entre los diez mejores discóbolos del continente en 2012 y, sobre todo, con un plus de moral hacia los que serán sus terceros Juegos, tras Atenas 2004 y Pekín 2008.
Pestano valora la marca lograda en suelo grancanario, pues ésta se produce tras una semana agotadora de entrenamientos y con un día que comenzó a las cinco de la mañana, para coger el vuelo hacia Gran Canaria, llegar, competir y nuevamente regresar a la Península, donde proseguirá con sus sesiones de trabajo hasta que a principios de agosto se desplace hasta la capital del Reino Unido. El tinerfeño ha ido progresando y evolucionando en las últimas semanas hasta alcanzar un estado de forma impecable y un nivel motivación extraordinario.