Según denuncia COAG, en la mayoría de los productos no se cubrieron los costes de producción.
En los supermercados canarios, los clientes pagaron cuatro veces y medio más que lo que recibió el agricultor o el ganadero, el mayor diferencial del año.
Así, por ejemplo y como caso más 'sangrante', por cada kilo de calabacines el agricultor recibió 0,01 euros, mientras que el consumidor pagó 0,62 euros, es decir 61,5 veces más de lo que se pagó algricultor.
Del mismo modo, el ganadero cobró 3,78 euros por un kilo de ternera y el consumidor lo pagó a 14,77 euros.










