En este caso es el artesano José Manuel Rodríguez, creador de las marcas Tamarco y Fulán de tal, quien toma el encargo de iniciar en el arte de la marroquinería a los 22 interesados, que han copado las plazas disponibles de la experiencia formativa con ganas de aprender a manejar el cuero y convertirlo en útiles personales.
A partir de unos moldes, los aprendices comenzarán a crear plantillas que les servirán de guía para cortar las piezas que luego coserán a mano, siguiendo las técnicas más tradicionales de este arte milenario que tiene gran acogida entre el público en general.
De esta forma, las piezas de cuero de cabra, vaca, oveja y caballo, todos animales de granja, van transformándose hasta crear maletas, bolsos, cinturones, fundas para gafas, estuches para lápices, para cuchillos, para botellas y las clásicas botas que forman parte de algunas variantes de vestimentas tradicionales canarias, además de otros tipos de calzado, de verano e invierno, para todas las edades.
Los productos de marroquinería están entre los más demandados por el público en general, quizá debido a que ya no es tan habitual decorar los hogares porque "las tendencias son más minimalistas", consideró el artesano que imparte el curso, un autodidacta que comenzó a dedicarse al oficio hace 28 años y que hoy día constituye su actividad laboral principal.










