Estos datos cuestionan la intensidad y calidad de la recuperación de la economía y del empleo. Además, lo peor del desempleo es el peso que tiene el denominado paro de larga duración. Esta es una situación dramática, porque la mayoría de las personas son expulsadas del sistema de protección por desempleo, y aumenta de forma exponencial el riesgo de no volver a tener trabajo, lo que supone condenar a la exclusión a personas que pueden convertirse en parados crónicos.
En la actualidad se necesita un nuevo gobierno que debe impulsar el crecimiento de la economía, el incremento del empleo de calidad y con derechos, y afrontar una lucha contra la creciente pobreza que padecen los trabajadores españoles y las desigualdades generadas por la gestión de la crisis. Un Gobierno que garantice la estabilidad futura del sistema público de pensiones y que inicie la recuperación de los servicios básicos a la ciudadanía que, como la sanidad, la educación, la atención a las personas dependientes, los servicios públicos y sociales y las relaciones laborales que se han visto afectados por las políticas de recortes y las reformas practicadas durante estos años pasados, que reponga el papel de la negociación colectiva y con ella la recuperación de los empleos y salarios de los trabajadores y trabajadoras, que empiece la legislatura dignificando el Salario Mínimo Interprofesional. No tiene sentido el crecimiento económico si no se pone al servicio de la sociedad y va acompañado de un reparto de la riqueza y de creación de empleo.