Desde la Cámara de Comercio se insiste en la necesidad de que "exista un Plan de choque de carácter integral en el que, desde distintos ámbitos competenciales pero de manera coordinada, se adopten medidas que estimulen la demanda de trabajo a través de una mayor inversión, simplificación de trámites, mejores condiciones de acceso al crédito, reducción de cargas sociales e impositivas, etc.; y que, desde el lado de la oferta de trabajo, mejoren su nivel de cualificación y empleabilidad, su movilidad y el acceso a la información de las posibles ofertas de empleo que vayan surgiendo".
Para García Martínez, los datos de la EPA vienen a poner nuevamente en evidencia " la necesidad de Canarias de diversificar su estructura económica más allá del monocultivo del turismo, apostando también por sectores emergentes y con alto valor añadido en conocimiento y con capacidad de internacionalización". Añade, además, que es "importante para sentar las bases de una recuperación que no solo se sustente en los mejores registros turísticos, sino en un crecimiento armónico del conjunto de actividades económicas que conforman el tejido productivo de las islas".
Atonía en el empleo
El principal motivo de esta atonía en el empleo canario, frente a los buenos registros nacionales, que si experimentaron aumentos en la ocupación y descensos en el número de parados, viene de la mano del sector turístico. Un turismo que, en el caso del Archipiélago canario, decae en actividad tras la temporada de invierno y a la espera de la llegada del verano propiciando una menor demanda de empleo, tal y como se refleja en el hecho de que el único sector de actividad que registra un incremento en su número de parados durante los últimos tres meses sea el de servicios con una variación trimestral del 4,9%.
Sin embargo, los datos anuales muestran una cara más optimista sobre el devenir del mercado de trabajo insular ya que, a pesar de haberse incrementado la población que puede y quiere trabajar en las islas en 4.400 persona, el número de parados se ha reducido en 5.500 y el de ocupados se ha incrementado en 10.100. Cifras positivas pero que aún mantienen la tasa de paro en un insostenible 32,7%, la segunda más elevada del país tras la de Andalucía.










