Su cultivo, a pesar de tener una trayectoria de cientos de años, "sigue presentando retos importantes", ligados a una creciente demanda del producto, la necesidad de reducir los costes de producción y de regular la actividad para garantizar su crecimiento y sostenibilidad, explicó el presidente.
En ese sentido, la jornada celebrada hoy, dirigida tanto a potenciales interesados en la producción de espirulina y propietarios de terrenos agrícolas compatibles con la actividad, como a potenciales consumidores y compradores, congregó a más de 70 asistentes interesados en identificar su potencial y conocer de primera mano temáticas relevantes como los marcos regulatorios y productivos, además de experiencias ya testadas en otros territorios españoles y europeos.
Este taller, organizado por la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria y Cajamar, está enmarcado en la estrategia de actuación del Cabildo de diversificar la actividad rural, y "en particular en la identificación de nuevos cultivos y producciones tanto para mercados locales como foráneos", aseguró Morales.
Conseguir el máximo aprovechamiento del importante volumen de suelo agrícola no utilizado en la Isla, además de generar empleo rural que recupere la actividad y posibilite el asentamiento poblacional en esas zonas es "un reto importante" en relación al sector productivo, dijo el presidente, quien abogó por lograr la mayor eficiencia posible de los recursos y la generación del mayor valor añadido con estas producciones.
Morales aprovechó la ocasión para recordar a los asistentes que el Cabildo "está haciendo esfuerzos para impulsar la biotecnología marina y la verde" a través de la iniciativa Bioasis Gran Canaria, en la que varias entidades como el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), el Banco Español de Algas y la propia Sociedad de Promoción Económica trabajan conjuntamente para dar soporte a estos ámbitos de actividad.