A juicio de Fraile, los efectos de la recuperación de determinados mercados turísticos que son competidores directos de Canarias, y los efectos de la crisis en los bolsillos de los turistas, "nos deben hacer reflexionar en torno a la necesidad de no subir los precios en destino si queremos hacer que el sector siga siendo la tradicional locomotora de la economía de las Islas; pero esa medida no depende sólo de los empresarios, sino de los efectos que tienen en nuestros establecimientos todos los movimientos al alza de los costes".
El responsable del sector turístico en Las Palmas apuntó que, cuando se incrementó un 40 por ciento el tipo impositivo que el IGIC destina al sector turístico, al pasar del 5 al 7, "ya advertimos que la repercusión en el precio final de estas variaciones podría afectar muy negativamente al destino, y si a ello le añadimos ahora que las ayudas a la leche, a la carne de todos los tipos y a la mantequilla, entre otros productos, se van a recortar, los establecimientos turísticos tendrán que seguir repercutiendo estas variaciones en el precio final, con el consiguiente riesgo de rechazo por parte de nuestros potenciales visitantes".
Fraile termina señalando que "existe entre el empresariado el temor a que Europa interprete esta serie de cambios como un reconocimiento implícito de que no necesitamos estas ayudas y termine por reducir de forma considerable la cuantía de las mismas".