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Objetivo: La Luna y Explora Films parten para KENIA
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Ángel Alonso
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martes, 23 de enero de 2007 |
Expedición Fred Olsen Express, Canarias - África Oriental
2006
noviembre 2006 - febrero 2007
Tras el mito del Cementerio
de los Elefantes
 Canarias/Una
expedición del Club de Exploración y Aventura de España 1997, integrada por un
equipo de Objetivo: La Luna y otro de de la prestigiosa productora
española de documentales, Explora Films,
parte mañana miércoles por la noche con destino a Nairobi (Kenia), para unirse
al grupo que lleva trabajando sobre el terreno desde el pasado mes de noviembre
y tratar de profundizar algo más sobre el conocido mito del "cementerio de los
elefantes" y las costumbres de estos animales.
Después de que una inusual y
torrencial lluvia, en plena estación seca, anegara el África Oriental durante
las últimas semanas, todo está dispuesto para que el grupo principal de esta
nueva expedición del Club de Exploración, llegue dentro de unos días al Parque
Nacional del Monte Elgón, situado en la frontera entre Kenia y Uganda, para
estudiar y filmar un documental sobre uno de los mitos que más han fascinado al
hombre desde la segunda mitad del siglo XIX.
La leyenda y la realidad se dan cita en las entrañas del
Monte Elgón, un viejo volcán extinguido, donde manadas de elefantes se internan
en sus enormes cuevas en busca de la preciada sal que pueda mantener su nivel
de hidratación. Esta operación, repetida durante siglos por los paquidermos, ha
hecho que en el interior de la montaña abunden los cadáveres de elefantes,
muchos de ellos momificados, y que la fantasía se desatase por toda África con
la existencia de fabulosos amontonamientos de marfil.
Hasta aquí la parte más atractiva de la expedición, la
realidad ha obligado a realizar varias expediciones ligeras de reconocimiento para
controlar las rutas, costumbres, número y horarios de los elefantes de la zona,
y, también, desde el pasado mes de noviembre, a depositar, en diversos puntos
estratégicos del interior de las cuevas, pequeños atillos con ropa usada por
los expedicionarios, para que los elefantes, durante varias semanas, pudiesen
irse familiarizando poco a poco al olor de las personas que van a internarse en
el interior de las cuevas y evitar, en lo posible, que cuando se produzca el
contacto entre hombres y elefantes, éstos pudiesen alterarse y volverse
agresivos.
Sin embargo, a pesar de todos los preparativos y de todas
las precauciones, el mayor riesgo de esta expedición no está en tener que
trabajar junto a un grupo numeroso de animales salvajes que pueden pesar cinco
toneladas, que ya de por sí resulta muy peligroso, sino que la auténtica
amenaza consiste en que en el interior de las cuevas habitan miles de
murciélagos, pertenecientes a tres especies distintas, cuyos excrementos
parecen ser el origen de infección de la terrible enfermedad conocida como
ébola.
Todo ello implica que, para llegar al objetivo, la
expedición tendrá que transportar a través de la selva unos mil kilos de peso,
entre material de campamento, filmación, comunicaciones, seguridad y víveres.
Además los miembros del equipo también llevan consigo una indumentaria especial
para adentrarse en el interior de las cuevas y minimizar, en lo posible, el
riesgo de infección de las enfermedades que pudiesen contraerse al estar en
contacto con las paredes y rocas y, por tanto, con los excrementos de los
murciélagos.
Durante los próximos días, correspondientes a la parte
principal del proyecto, la Expedición Canarias - África Oriental 2006, irá
mandando crónicas y fotografías para que todos aquellos que lo deseen la puedan
hacer el seguimiento día a día. Además, el programa radiofónico Objetivo: La
Luna, que se emite los domingos a las 11:00 horas por Radio Club Tenerife, se
hará en directo, las dos próximas semanas, desde el punto mismo en el que se
esté desarrollando la acción en ese momento.
Para la realización de este proyecto, que comenzó en
noviembre de 2006 y que se prolongará hasta finales de febrero de 2007, el Club
de Exploración y Aventura de España 1997 ha contado con la colaboración de Fred
Olsen, Igara Renault, Base: Deportes Salud, Hotel Villa Cortés en Playa de las
Américas, y también instituciones como la Dirección General de Promoción
Turística del Gobierno de Canarias y la Consejería de Deportes del Cabildo de
Tenerife.
El Mito del Cementerio de
los Elefantes
Introducción
El descubrimiento de Africa negra por los europeos y, especialmente, de
las grandes manadas de elefantes que viven allí dio origen a muchos rumores,
como el que "cuando un elefante siente que la muerte está cercana, se retira a
un lugar secreto para terminar sus días entre los restos de sus congéneres ya
muertos"... Estos cementerios estarían llenos de marfil.
Uno de los primeros viajeros que mencionó la existencia de un lugar
semejante fue el célebre explorador escocés David Livingstone. Como misionero,
recorrió incansablemente el continente y a él se deben numerosos estudios sobre
las curiosidades geográficas africanas como la del famoso cementerio de los
elefantes. Sus relatos contribuyeron a crear una leyenda, tras la que
generaciones de aventureros se lanzaron a la caza durante el periodo que abarcó
hasta los primeros decenios del siglo veinte.
Algunas tradiciones africanas cuentan que los elefantes, cuando sienten
que la muerte está cerca, abandonan la manada y, guiados por el instinto o
memoria colectiva de la especie, se dirigen a un lugar que sólo ellos
conocen, donde se amontonan las osamentas blanqueadas de sus ancestros. Para
morir, los paquidermos se recuestan para dormir allí su último sueño.
No obstante, también cuenta la leyenda que tan sólo se comportan de esta
manera los elefantes más sabios, es decir, los más viejos, cuyos colmillos
pueden sobrepasar los tres metros de longitud y pesan más de 100 kilos. Se comprende
entonces, por qué a partir de la segunda mitad del siglo XIX muchos cazadores
impulsados por la esperanza de hacer fortuna o la simple curiosidad, arriesgaron
su vida y su dinero en expediciones destinadas a encontrar estos famosos
cementerios de elefantes. Finalmente la leyenda cruza las fronteras de Africa y
llega a ser explorada por ciertos escritores de novelas de aventuras como Edgar
Rice Burroughs en uno de sus libros sobre Tarzán.
La realidad
El descubrimiento
ocasional de amontonamientos de esqueletos de elefantes durante muchos años, reforzó
la convicción de los exploradores de que estos animales tienen un
comportamiento especial a la hora de enfrentar la muerte y que, por tanto, los
cementerios de elefantes, llenos del preciado marfil, son reales. Sin embargo,
la existencia de estos montones de huesos no significa necesariamente que
exista un comportamiento premeditado de parte de estos animales. En el caso de
que todos los colmillos hayan desaparecido, es más probable que sólo se trate
de vestigios de una masacre organizada tiempo atrás por cazadores furtivos
gracias a la introducción masiva de armas de fuego a fines del siglo XIX en el
África negra. Si, por el contrario, los colmillos permanecen fijados al cráneo
de los animales, estas muertes colectivas podrían haber sido causadas por una
tragedia de origen natural. En efecto, sucede a veces que después de una sequía
muy grande, una manada entera es
incapaz de seguir su camino hacia lugares menos áridos y muere de inanición y
de sed. En otros casos, las arenas movedizas se transforman en trampas
implacables para estos animales, cuyo peso puede alcanzar hasta cinco
toneladas. Cualquiera que sea la razón de estos descubrimientos, están lejos de
cumplir las promesas de fortuna que ofrecen los gigantescos cementerios que
pueblan los sueños de los amantes del marfil.
También ocurre que los dientes
de los elefantes más viejos presentan un desgaste enorme cuando el animal
alcanza ta edad de 55 a 60 años, lo que los condena en general a morir de
hambre. Pero sucede también con frecuencia que los dientes gastados de los
viejos solitarios son atacados por caries enormes que enloquecen de dolor al
animal. Como muchos otros grandes animales africanos, entre ellos el
rinoceronte, el elefante busca instintivamente en los grandes depósitos de agua
barrosa un remedio para sus heridas y su dolor... Es muy probable que el elefante,
agotado, no logre siempre salir del pantano después de haber remojado allí
durante largo tiempo su dolorida boca y entonces se recuesta en el lugar para morir.
Debido a que las fuentes de agua son muy escasas en la sabana africana, los
esqueletos de numerosos elefantes se encuentran así agrupados en un mismo
lugar. A menudo son elefantes viejos y, por lo tanto, tienen colmillos
imponentes.
El Monte Elgón
Como en toda leyenda, siempre
existe una parte de verdad que da origen al mito. Se cree que la leyenda del
cementerio de los elefantes tiene su principal referencia en las laderas del
Monte Elgón (4.321 m), situado en la frontera entre Uganda y Kenia, un viejo
volcán extinguido lleno de grandes cuevas en las que, según cuenta la leyenda,
se amontonan los esqueletos de los elefantes muertos a través de los siglos.
Se sabe que manadas enteras de
elefantes se introducen en las entrañas de la montaña en busca de la preciada
sal que les permita mantener una óptima hidratación. Incluso hay quien dice que
esas cuevas han podido ser excavadas por los colmillos de los propios elefantes
a lo largo de los siglos. El caso es que, debido al agotamiento de algunos
ejemplares y, también, a los muchos desprendimientos de rocas del techo que se producen
en el interior de las cavernas, las entrañas del Monte Elgón encierran un
auténtico "cementerio de elefantes" que ha inspirado los sueños de exploración
de muchos hombres y mujeres.
El Monte Elgón se encuentra
situado en el interior del parque nacional que lleva su nombre. Una región muy
húmeda, poblada de una imponente selva ecuatorial africana que se eleva hasta
pocos cientos de metros de la cima. Al ser zona fronteriza y debido a las
grandes manadas de elefantes y a la gran cantidad de ejemplares de otras
especies de grandes mamíferos que abundan por la zona, hasta hace poco el Monte
Elgón estaba frecuentado por un gran número de cazadores furtivos y por grupos
de bandidos que actuaban con impunidad convirtiendo el asceso a la zona en una
auténtica aventura.
Para más información:
buzon@clubexploración.org

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