La gente se cree, el que no conoce un poquito el municipio,
que Arico Viejo es más reciente que Arico Nuevo. No es verdad, lo que pasa es
que en el nuevo vivían los ricos, los caciques, en grandes casonas, y en el
Viejo la gente, desde mucho antes, vivía en cuevas sobre las que hoy se asienten
casas modernas que los trabajadores se pudieron permitir más recientemente, una
vez que tuvieron acceso a parte de la propiedad de la tierra y a un trabajo más
o menos digno.
Acaso por eso Arico Viejo se convirtió, hasta hace un par de
meses, en la localidad más pujante de las medianías de todo el sureste de
Tenerife, desde Güímar hasta Granadilla, con gasolinera, talleres, ferreterías
importantes, restaurantes, peluquerías, supermercados, bares... Pero tanto el
Eladio como el Melchior han decidido que todo esto cambie, en un plis plas,
abriendo una
nueva y disparatada carretera
que beneficia a unos pocos en perjuicio de otros muchos. Entre ellos, y como
principales afectados, los comerciantes y pequeñas empresas de Arico Viejo que
se están yendo literalmente a la mierda. Entre otras cosas porque las carreteras
de esta zona, paradojas de la vida, son auténticos caminos de cabras
malamente remendadas.
Y mientras a los comerciantes afectados por el tranvía, según
dice el Cabildo y pese a que en teoría serán de los pocos beneficiados cuando
comience a funcionar, se les está ayudando generosamente -porque hay mucho voto
por medio- de los negocios de Arico Viejo nadie se acuerda porque no pintan
nada. Hay restaurantes que han pasado de servir de entre 50 y 70 almuerzos
diarios a 7 o 10 nada más abrir la carretera disparatada entre Abades y Villa
Arico. Eso mientras el resto de las vías del municipio son un desastre e,
incluso, gran parte de los barrios de la costa continúan con las calles de
tierras pese a las promesas que llevan oyendo los vecinos desde hace 20
años.
Y que conste que nosotros no nos erigimos en representantes de
nadie ni estamos en posesión de verdad indiscutible alguna. De hecho en Arico se
presenta nada menos que siete fuerzas políticas a las elecciones ¡lo nunca
visto! y no he oído a ninguna de ellas levantar su voz en defensa de esta gente
o en contra de una multimillonaria carretera -en beneficio de unos pocos-
mientras, el resto de las comunicaciones del municipio, continúan y continuarán,
hechas un desastre.