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Gran Canaria/ Nuevos análisis han confirmado que no sólo el espacio dunar de
Maspalomas está en peligro de extinción, sino que incluso la propia zona
turística, esto es, la playa de Maspalomas, podría verse sin arena en unos 30 o
50 años, según explicó este jueves Luis Hernández, profesor del Departamento de
Geografía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y miembro del grupo de
Investigación de Geografía Física y Medio Ambiente.
A esta conclusión se ha llegado tras la presentación este jueves de los
resultados del proyecto de investigación ‘Maspalomas: claves científicas para el
análisis de su problemática ambiental’, que ha sido elaborado además con la
colaboración de investigadores de las Universidad de Sevilla, la Universidad de
Valladolid y la Universidad Católica de Valencia.
La transformación del
ecosistema de Maspalomas se produce desde los años 60, pero los primeros
análisis en profundidad datan de 2002. Según los nuevos estudios, para que
desapareciera todo el sistema dunar se tardarían unos 300 años (un proceso que
el cambio climático y la subida nivel de agua podría acelerar), pero también
certifican que la zona oriental, esto es, la playa de Maspalomas, donde se
mueven las mayores dunas móviles en 30 o 50 años habrán desaparecido.
“Es mucho más rápido lo que se está produciendo en la playa de
Maspalomas – apunta Hernández- donde no obstante se ha estabilizado la línea de
costa porque hay materiales más resistentes, esto es las rocas, que frenan la
erosión y que si no fuera así se habrían perdido hace mucho más tiempo”.
Tanto es así, que la presentación de este nuevo estudio quiere resaltar
precisamente la situación de esta zona porque “hay datos suficientes para
ratificar que, a pesar de que está en un momento estable, se pierde”.
“Progresivamente se produce una importante cantidad de arena, no entra
suficiente y cada vez que hay un temporal se erosiona y no vuelve”, explica.
Lo que ya se sabía es que las dunas se están perdiendo de manera
progresiva, ya que de dunas de doce metros se ha pasado a dos o cuatro metros,
“hasta láminas de arena”. Así, la mayor preocupación por las dunas para los
investigadores “es que son las reservas de arena que permiten mantener la playa
de Maspalomas”. “La Playa del Inglés presenta debilidades ante un posible
temporal, pero la más afectada es Maspalomas”, insisten.
¿Hay
posibilidades de parar este proceso? En principio, responde el investigador, no
porque no se conocen las causas, y es por esto que resalta que “hay que
plantearse el estudio de los fondos marinos, la problemática está ahora en la
zona sumergida, necesitamos saber cómo se mueven estos sistemas al menos durante
un año para saber por qué no está llegando arena”.
Mientras, en cuanto a
las medidas que se puedan poner en práctica como forma de prevención, aunque
reconoce que hay un programa de gestión del espacio para su protección, se queja
de que “no hay un control sobre las personas que se encuentran dentro del campo
de dunas, por lo que habría que sensibilizar a la ciudadanía de lo que significa
Maspalomas desde el punto de vista ambiental, pero también patrimonial y
económico, por lo que sería necesario una campaña de sensibilización sobre esta
problemática para que no se tire basura, no hacer goros, no andar por el
interior del espacio cortando ramas”.

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