|
Rabat/ A falta de resultados oficiales, la abstención ha
sido el elemento clave en las elecciones legislativas celebradas ayer
viernes en Marruecos, mientras que los primeros resultados apuntan a un
avance moderado del partido integrista Justicia y Desarrollo y una
derrota histórica del partido socialista (USFP).
Aunque ha pasado un día, el Ministerio del Interior sigue sin presentar
la tasa de participación final ni los resultados finales. Por el
momento, el único dato acerca de la participación es el anunciado
anoche por el ministro del Interior, Chakib Benmusa, que dijo que “la
participación era de 34% a las 18:00 horas y se puede alcanzar 41% al
cierre de los colegios electorales”.
Los periodistas y los politólogos, incluso la opinión pública, no
entienden por qué el Ministerio del Interior hasta hoy sábado es
incapaz de ofrecer la tasa de la participación, la estimación es de
41%, la cifra más baja en la historia de las elecciones marroquíes.
El índice de participación es variable entre el campo y las ciudades,
de modo que en los campos la gente está en ciertas medidas presionada
por las autoridades para que acudan a los colegios pero en las ciudades
no, por eso en algunas ciudades la tasa de participación es de tan solo
un 20%.
El segundo elemento clave de estas elecciones es el poco avance de los
islamistas que, a la espera de los datos oficiales, que serán
presentados mañana domingo, puede que logren solamente 54 de los 325
escaños.
Por otra parte, algunos partidos políticos como el Partido Istiqlal han
podido mantenerse, pero la gran derrota es la del partido socialista,
USFP, que espera lograr 33 escaños frente a los 52 que tenía en las
elecciones del 2002.
Sin embargo, la sorpresa fue la derrota de varios ministros, entre
ellos el flamante ministro de Comunicación, Nabil Ben Abdelah, que
perdió ante un candidato integrista, el ministro de Cultura Mohamed
Achaari, del partido socialista y de la misma formación política la
ministra encargada de la inmigración, Nozha Chakruni.

Noticias Relacionadas:
|