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Fuerteventura/CajaCanarias
inaugura a las 19 horas de este sábado, día 22 de septiembre, en la Casa de los
Coroneles del municipio majorero de La Oliva, una exposición fotográfica que
ofrece un sorprendente recorrido por dos ciudades mauritanas, Walata y
Chinguetti, declaradas por la Unesco en 1996 Patrimonio de la Humanidad, dentro
de la ruta de las caravanas hacia La Meca.
El
acto de apertura contará con la presencia de Ángel Pérez Quintero, comisario de
la exposición e integrante del grupo de estudios africanos ‘Harmatan', que
adentrará a los asistentes en la cultura de estas dos ciudades a través de una
ponencia.
La
propuesta se inscribe dentro del ‘V Mogollón intercultural' que organiza la
Asociación Cultural Raíz del Pueblo, y permanecerá abierta al público hasta el
próximo 22 de octubre, en horario de martes a domingo de 10 a 14 y de 16 a 19
horas.
El
objetivo de esta muestra es ofrecer el testimonio de la riqueza arquitectónica
que dejaron en estas dos ciudades los siglos de esplendor vividos en tiempos en
los que las caravanas de oro, marfil y esclavos las atravesaban de oeste a este
y de este a oeste entre las olas doradas del desierto del Sáhara.
A
través de estas fotografías captadas por un grupo de expedicionarios
culturales, el visitante podrá contemplar casi en primera persona la belleza
natural de estos territorios y el día a día de dos ciudades que luchan por no
ser devoradas por el avance inexorable del desierto, por conservar su escasa
población, y porque sus tradiciones y su modo de vida perduren en el tiempo.
Glorioso pasado
Enclavada en un paisaje que combina el verde y
las montañas con las dunas del desierto se encuentra Walata, ciudad de las
caravanas, heredera del Imperio de Gana y conocida como "La puerta del desierto".
Entre
el Sáhara y el Sahel, exactamente en la región del Hawd, Walata destaca por ser
un punto de encuentro de culturas milenario por su privilegiada situación
geográfica, formando parte también de la ruta comercial entre el Magreb y el
Sáhara. Sumado a ésto, el convertirse en el foco intelectual del Islam en los
siglos XVII y XVIII, convierten a Walata en un crisol en el que se respira
cultura por sus cuatro costados.
La
inteligente aplicación de la arquitectura es uno de los puntos fuertes de esta
ciudad, lo que la hace muy particular. Las calles, tortuosas y estrechas para
protegerse del sol, y las pinturas murales de las fachadas de las casas dan
como resultado una mezcla entre funcionalidad y ornamentación que hace de este
territorio un lugar único.
Como un espejismo en un mar de dunas aparece la séptima ciudad santa del
Islam: Chinguetti. Esta antigua y bella ciudad fue construida al borde de un
gigantesco ‘oued' en pleno corazón del Adrar, pero hoy en día es acechada por
gigantescas dunas que amenazan con sepultarla para siempre. El antiguo lecho
del río está completamente seco, se ha trasformado en un auténtico río de arena
que sus habitantes atraviesan, como en un viaje por el tiempo, para ir de la
ciudad nueva a la ciudad vieja.
Chinguetti constituye el ejemplo más sobresaliente de una arquitectura
genial que inexorablemente van devorando las temibles pero bellas dunas que
acorralan la ciudad. Pero el agua de antaño, aunque no discurra por la
superficie hoy en día, no ha desaparecido y a través de pozos artesanos da vida
a auténticos vergeles. Su resplandeciente verde parece querer esconderse entre
los pequeños valles que forman las dunas, pero siempre hay alguna palmera que
emerge invitando al viajero a refrescarse con sus cristalinas aguas y
reconfortarse con su acogedora sombra.
Es el esplendor de dos ciudades por las
que pasaba buena parte de las riquezas del norte de África; sus edificaciones
de barro y sus mezquitas con minaretes de piedra y madera, orientaban las rutas
de las antiguas caravanas entre las olas del desierto del Sáhara.

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