Sábado 9 de la mañana próximo destino Alegranza. El coordinador de la
organización Adena en Canarias, Alexis Ribera, se había comprometido
con algunos periodistas de la isla de Lanzarote para enseñar a todo el
mundo, no solo las labores de vigilancia y limpieza que los voluntarios
de Adena desarrollan en el islote de Alegranza, sino también algunos de
los malos usos que fin de semana si y otro también se llevan a cabo en
la pequeña isla.
Desde Orzola partimos a las 9 y media de la mañana, por delante nos
quedaba más de 1 hora de trayecto. No en vano atravesar la bocaina que
separa Lanzarote del archipiélago chinijo, dependiendo del estado de la
mar, muchas veces se hace insufrible. Tras pasar la Graciosa y Montaña
Clara, la isla de Alegranza emerge ante nuestros atentos y atónitos
ojos. Enseguida comprendimos la urgencia de que se supiese lejos de la
frontera conejera, lo que sucedía allí.
El islote está considerado parque natural y reserva de la biosfera, lo
cual entraña muchas prohibiciones y restricciones en usos como lo son,
el fondeo de embarcaciones privadas ó el camping libre. Sin embargo los
yates y zodiacs que salen a nuestro paso, anclados en el valioso fondo
marino nos muestra lo que Adena ya había advertido. Alegranza se está
convirtiendo en un lugar sin ley, muy lejos de los niveles de
protección que tiene que tener un enclave de estas características.

La isla, al igual que sucede con Montaña Clara, es propiedad privada.
En el caso de Alegranza es la familia Jordan quienes rigen sus
destinos. Por ello se hace muy complicada su protección, si bien por
encontrase mucha de su superficie en territorio costero, gran parte de
la potestad de la isla la tiene la dirección general de Costas. Sin
embargo, ya son varias las ocasiones en la que los voluntarios de Adena
han detectado a cazadores furtivos de pardelas, y hasta incluso tal y
como pudimos comprobar nosotros, campistas y embarcaciones fondeadas
fuera de los límites permitidos. Hay que recordar que la caza de
Pardelas está castigada con multas que pueden llegar a alcanzar los
nueve mil euros.
De nuevo se pone de manifiesto lo incomprensible que son algunas
situaciones en el archipiélago canario, como en el caso de la isla de
Alegranza y Montaña Clara, que siendo ambas propiedad privada, éstas
pueden ser vendidas al mejor postor como si de un solar se tratara.
Según ADENA Canarias lo primero que habría que solucionar es el asunto
de la propiedad privada. Estos terrenos deben de pasar a titularidad
pública, e incluso considerar la totalidad del archipiélago chinijo
como Parque Nacional, sería a ojos de la organización conservacionista,
la mejor de las soluciones para que estas acciones ilícitas no queden
como hasta la fecha, impunes.