Ahora mismo me encuentro
sólo con un amigo que he hecho, como muchos otros, en el
infierno del mundo. Como tantos otros sitios que ignoramos o queremos
no ver. Mi amigo se llama Gervais. No se sabe realmente la edad que
tiene. Pero os voy a contar algo, lo poco que sé de él
porque es casi totalmente sordo y es muy difícil comunicar. Su
idioma es el francés, cosa no usual en esta parte de Camerún.
Probablemente vino a la zona inglesa buscando donde no morir de
hambre o miseria.
Yo creo que tendrá unos 8 o 9 años,
no más. Es huérfano de padre y madre y su hermano, que
tampoco creemos que sea su hermano, de 12 años le cuida. Su
hermano trabaja en cualquier cosa que encuentre. Vender cosas que ha
encontrado en la calle; acarrear agua para las casas con una carreta
totalmente oxidada; pedir por las calles. Además de trabajar,
dedica todo el tiempo que le permite su terrible vida a ir al
colegio. Cuida de Gervais en todos los sentidos. Los dos sólos,
sin una mano familiar que les dé el cariño que tanto
necesitan. Gervais se pasa casi todo el día con nosotros y me
ha cogido un especial cariño. Siempre que estoy en el centro
trabajando, él se pone a mi lado. Diciéndome con sus
ojos lo que siente por mí, intentando explicarme lo que pasa
por su mente y enseñándome las cosas, con su enorme
sonrisa, que aprende.

Esta foto la acabo de hacer antes de empezar
este artículo. Ha terminado de pintar nuestra casa. Una de las
voluntarias de este centro, Bonnie, trata de enseñarle inglés
porque aquí es totalmente necesario.
En estos artículos
que os escribiré a partir de esta semana, uno por semana,
trataré de enseñaros la realidad de este inframundo.
Intentaré que conozcáis de primera mano lo que en este
centro hace por gente como Gervais. Aquí nos encontramos un
equipo de voluntarios de todo el mundo que hemos entendido que
podemos hacer algo más que dar dinero y con nuestro trabajo
enseñar a esta pobre gente para poder aspirar a algo más
que morir en las calles, sin nadie a su lado. Uno de estos niños
podría ser uno de nuestros hijos. Yo soy padre también
de dos preciosas niñas y creo que le debemos a esta gente un
poco de nosotros.
Estoy seguro que entre
todos, ustedes y los que aquí estamos trabajando, como muchas
otras organizaciones humanitarias en el mundo, podemos, poco a poco,
cambiar ALGO. La tarea es larga y difícil, pero el saber que
Gervais está hoy, aquí, a mi lado, justifica lo poco o
mucho que hagamos. Un niño hoy ha sobrevivido. Intentemos que
cada día sean más los que lo consigan gracias a la
ayuda de cada uno de nosotros.
Saludos desde Camerún
(A Victoria y Cecilia)
Cuando dices que estas en el infierno del mudo como tantos otros sitios que ignoramos o no queremos ver, realmente es lo segundo. No queremos ver, porque nuestras conciencias no lo soportaran.
Por eso es bueno que desde ah, con la magnifica labor que realizis las personas que como t estn haciendo algo mꡡs que observar desde fuera, cuentes lo que est pasando ah realmente.
Animo y adelante, trasmite lo mejor que puedas la realidad de Camer᭺n que no deja de ser muy diferente a lo que sucede en la mayora de los pases africanos. Esto nos ayudar sin duda, a entender mejor lo que est sucediendo con los procesos migratorio.
Un fuerte abrazo.