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Antonio Pérez
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martes, 13 de noviembre de 2007 |
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Molua es un gran
amigo que he hecho por aquí. Tiene una enorme sonrisa y no lo he visto, en tres
semanas que llevo aquí, con una cara seria. Es discapacitado, tiene que andar
largos caminos para venir al centro y volver a su casa a tomar la única comida
del día.
Cada vez que te lo encuentras, cansino, con su palo que le permite
mantenerse en pie, te pide algún pequeño favor para poder subsistir. Hace dos
días me lo encontré y me enseñó un pequeño manuscrito donde me informaba que
para poder conseguir el DNI de aquí tienen que pagar aproximadamente 1,5 €,
cantidad inasumible para ellos. Pedía ayuda para ello porque está creando una
asociación de minusválidos de la zona para ayudarse entre ellos ya que del
gobierno no reciben prestaciones de ningún tipo.
 fue abandonado
por sus padres desde que es pequeño. Ser discapacitado es tener una lacra en la
familia. Normalmente se les deja en la calle para que se las arreglen ellos
solos. Deambulan pidiendo limosnas, así día tras día y Molua ahora tiene 28
años. Lleva una semana intentando presentarme a su familia, porque tiene familia
ahora, un tío que tiene 9 hijos y le permite vivir con ellos. Se suponía que era
hoy cuando íbamos a su casa. Pero no ha podido ser porque Molua, que fue
rechazado por su familia, se preocupa por los suyos y tiene otro tío, que vive a
un día de aquí, que está enfermo y necesita quien le cuide. Él irá. Molua vino a
pedirme un euro para poder ir a ayudar a su tío y quedarse con él hasta que se
recupere.
Casos como el de
Molua hay unos cuantos por esta zona. Se puede hacer tanto con tan poco
dinero...
Saludos desde
Camerún
Antonio
Pérez
A Victoria y
Cecilia

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