Tras Canarias, se situaron Illes Balears (3,94) y Cataluña (3,85);
mientras que las comunidades autónomas con menor tasa de rupturas
matrimoniales fueron Extremadura (2,23), Castilla y León (2,30) y
Castilla-La Mancha (2,39).
A nivel nacional, en el año 2006 se disolvieron 145.919 matrimonios, un
6,5 por ciento más que en el año anterior. El número de divorcios fue
de 126.952, lo que supone un incremento del 74,3 por ciento respecto a
la cifra registrada el año precedente. Por su parte, en 2006 hubo
18.793 separaciones y 174 nulidades (un 70,7 menos y un 3,6 por ciento
más, respectivamente, que en 2005).
Según el INE, esta evolución tan dispar de las separaciones y los
divorcios, que ya se advirtió con menor intensidad en 2005, se explica
en gran medida por el cambio de marco regulatorio producido por la
entrada en vigor de la Ley 15/2005 de 8 de julio, que permite el
divorcio sin necesidad de separación previa.
Atendiendo al tipo de ruptura matrimonial, el 52 por ciento de las
separaciones han sido de mutuo acuerdo y el 48 por ciento contenciosas.
A su vez, el 65,3 por ciento de los divorcios han sido consensuados y
el restante 34,7 por ciento no consensuados. Del total de divorcios, en
38.630 casos (el 30,4 por ciento) hubo separación previa.
En los tres tipos de disolución matrimonial se observa que el mayor
número de rupturas tiene lugar entre los 40 y 49 años, tanto en hombres
como en mujeres. Aunque la edad media es mayor en los varones.
Así, la edad media de las mujeres en el momento de la disolución
matrimonial es de 40,5 años (42,8 años en las separaciones, 40,2 años
en los divorcios y 40,5 en las nulidades).
Por su parte, en el caso de los hombres, la edad media es de 43,2 años
(45,4 años en las separaciones, 42,8 años en los divorcios y 44,1 en
las nulidades).
Según el tipo de ruptura, los matrimonios disueltos por nulidad han
tenido una duración media de nueve años, los disueltos por separación
17,8 años y los disueltos por divorcio
14,7 años.

La mayor parte de las separaciones (36,5 por ciento) se producen
después de los 20 años de matrimonio, en segundo lugar figuran las
relativas a matrimonios que duran entre seis y 10 años (16,4 por
ciento). En el caso de los divorcios, el 27,1 por ciento corresponden a
matrimonios con una duración superior a los 20 años, seguidos por
aquellos que duran entre seis y 10 años (20,6 por ciento).
Cabe destacar el excepcional incremento de los matrimonios que se
disuelven antes de un año (del 330,6 por ciento respecto a 2005), a lo
que no es ajeno el cambio de marco regulatorio antes mencionado.
En lo que se refiere al estado civil de los divorciados cuando
contrajeron matrimonio, la gran mayoría eran solteros. En el caso de
los hombres, sólo el 4,4 por ciento eran divorciados y el 0,6 por
ciento viudos. Y en las mujeres apenas el 3,7 por ciento eran
divorciadas y el 0,3 por ciento viudas.
Casi el 45 por ciento de los matrimonios disueltos no tienen hijos En
la mayor parte de las rupturas matrimoniales (51,3 por ciento) hay
hijos menores de edad. Dentro de este grupo, la opción más frecuente
(29,8 por ciento) es tener un solo hijo. Por su parte, el 44,9 por
ciento de los matrimonios disueltos no tienen hijos.
Entre las parejas que tienen algún hijo menor de edad, la pensión
alimenticia le corresponde, principalmente, al padre (en concreto en el
78,7 por ciento de los casos). En un 2,5 por ciento de las rupturas la
madre es la que se hace cargo de la pensión alimenticia y en un 3,6 por
ciento dicha obligación corresponde a ambos cónyuges. En el resto de
los casos no consta esa información.
El cónyuge que presenta la demanda varía en función del tipo de
disolución matrimonial. En las nulidades, el esposo da el primer paso
(40,8 por ciento); en las separaciones, es la esposa (45,7 por ciento);
y en los divorcios, ambos cónyuges (42,4 por ciento).
El 57,2 por ciento de las demandas de separación se resuelven en menos
de seis meses, mientras que el 12,5 por ciento tardan en resolverse más
de un año.
En el caso de los divorcios, el 72 por ciento de las demandas se
resuelven en menos de seis meses, mientras que el 4,9 por ciento tardan
más de un año.