He recibido varias peticiones para que explique el por
qué de mi llegada aquí. Intentaré contaros, de la forma más objetiva posible,
mis razones para tener esta maravillosa aventura. Obviamente, los que decidimos
de alguna forma dedicar parte de nuestra vida a ayudar a los que lo necesitan,
es porque nuestra conciencia no nos permite dormir tranquilos sin hacerlo antes
de irnos al hoyo. Pero en mi caso existe una razón más importante, al menos para
mi. La decisión de venir ahora a Camerún la habría tenido probablemente cuando
fuera mayor, tengo 44 años, pero las circunstancias me han hecho decidir que era
ahora mi momento.
Soy divorciado y tengo dos preciosas niñas a las que
quiero con toda mi alma, de sólo tres y cinco años. Mis hijas me adoran como yo
a ellas. Pero soy hombre... y eso
significa, en este país, que no tengo ningún derecho sobre ellas. Mi
responsabilidad se limita a pasar una pensión mensual, totalmente inasumible,
que pago religiosamente con lo que recibo del paro (recibo del paro 680 y tengo
que pagar 620, trabajando la madre con un salario mucho mayor que el mío), y
verlas cuando lo indican terceros. No puedo estar con ellas cuando quiero ni
ellas me ven cuando lo desean. Siempre existe un tercero que es el que decide lo
que puedo o no puedo hacer. He luchado con todos los medios posibles e
imposibles para conseguir la custodia compartida y se me ha denegado porque, en
este país, sólo te la dan si existe acuerdo entre las partes. Yo quiero, pero no
la madre, entonces no puedo tener la custodia compartida. Mis hijas son
utilizadas como moneda de cambio para todo y no os voy a explicar las
atrocidades por las que he tenido que pasar y el maltrato que he recibido por el
hecho de ser un HOMBRE. Me he pasado tres
años luchando por lo que es justo, que mis hijas puedan estar con quien quieran
y cuando quieran, me he gastado una fortuna (casi 20.000 €) en abogados e
informes y el resultado es el que os cuento.

Por ello he decidido
encauzar toda la rabia que tengo dentro de mí a ayudar a los demás. He pasado de
estar, durante tres enteros años, enfadado con la situación de mis dos pequeñas
a sentirme satisfecho al ver que el trabajo, que estamos realizando aquí los
voluntarios, tiene sus frutos. Cada día que estoy aquí es gratificante en lo
personal, pero podréis entender que me resulta la mar de difícil estar lejos de
mis niñas cuando, además, la madre se niega a ponerlas al teléfono si intento
llamarlas.
Aquí hay muchos niños y niñas que viven aún peor situación
que la mía. Muchos, demasiados. Niños que pasan el día entero andando, perdidos,
tratando de encontrar algo que llevarse a la boca. Ellos están solos y yo
también, así que nos podemos ayudar mutuamente y, como mis hijas no podrán
decidir hasta que sean mayores, mientras ocupo mi rabia en echar una mano.
Con respecto a la ONG que estoy creando por aquí con George, una
bellísima persona que tampoco puede dormir al ver a estas criaturas sin nadie
que les ayude, os tendré informados. No tenemos un duro, no tenemos apoyo de
nadie, pero sé que podemos, al menos intentar, crear un centro para educarles y
un lugar donde puedan comer, estudiar y dormir el resto de su vida. Aquí existen
demasiadas ONGs, yo estoy en una de ellas, pero dejan mucho que desear en el
reparto de los recursos que reciben. La transparencia es una palabra que aquí no
existe. George lo sabe y yo también. Confiamos en la suerte y, quien crea, en lo
Divino, para poner en marcha esta tarea. Contamos con vuestra generosidad y
estad seguros de que cada euro que donéis, cuando la tengamos creada, irá
dedicado totalmente a la ayuda de estos niños y niñas. Mis manos y las de todos
los que estemos en esta tarea, serán las vuestras. No lo dudéis
Y como
experiencia os aseguro que es la aventura más interesante que he tenido en toda
mi vida. Mi juventud la dediqué a viajar por el mundo, con una mochila al
hombro. Ahora no tengo mochila, pero el recuerdo que me lleve de aquí quedará
impreso en mi persona para el resto de mi vida...
Saludos desde
Camerún
Antonio Pérez (
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
)
A
Victoria y Cecilia
Algunos asuntos nunca cambian. Mudan de barba, tratan de convencernos de que con la aparición de nuevas apariencias desapareció su sentido u objetivo. A los veinte, a los cuarenta, a los sesenta. Aceptar sin crítica. Tragar
Decir si\" o decir \"no\".
Dejarse machacar o intentar resistir.
Es algo que tarde o temprano se presenta siempre en la vida de una persona. A quien acepta el pacto a la primera suele hacérsele más sencillo aceptar lo que sigue. Quien se niega tiene que arrastrar las consecuencias y prepararse para la siguiente escaramuza.
Hay gente que defiende sus principios en las más difíciles condiciones y muchas que no se lo pueden permitir, pero que se las apañan para apoyar a quienes podrían conseguirlo.
El mundo real es el rostro de quienes te querrán someter de una u otra manera, por una razón o por otra. Los mediocres que cortan el tallo de las rosas más altas, los que critican tu manera iconoclasta de enfocar la vida, las malas personas y, por encima de todo, el Sistema; que expulsa a los diferentes y aprieta filas en torno a los mediocres.
Eso parece horible, pero no si lo sabes y, abres en tu interior una parcela infranqueable en la que te prepares para la lucha.
Muchas veces ganan los otros, pero son los que resisten, fracasados o no, los que mejoran el mundo.
Ayudad todo lo que podais a esa gente que siempre lo necesitará, que no les queda otra que seguir ahí, no sabemos si para revolver corazones, pero es lo que les ha tocado, al menos hasta que les toque partir, probablemente antes de lo que debieran, a esa otra vida (en la que creemos muchos) y, puedan ¡por fin! alcanzar la justicia que les ha sido negada en esa parte del mundo.
Ya nos contareis cómo se os puede ayudar para que honestamente y con todas las garantias de que será invertido en esa labor tan encomiable que haceis.
Mi admiración y respeto a los que promovieron la labor que desempeñais y, ánimo a los que colaborais con su mejora y esperanza para esos crios que merecen todo, menos la miseria que les ha tocado sufrir.
¡Animo!