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Yo no quiero ni pensar, por más vueltas que le doy al
comunicado triunfal de Unelco Endesa, sobre la película que éstos le habrán
podido contar al Nº 2 de Güímar para que nos acuse -según la multinacional
indecente- de ser temerarios y de tener 'mala fe' (que nunca he sabido lo que
significa eso exactamente) a la hora de poner en conocimiento de la sorprendente
Justicia una cosa que sencillamente vio, admitió y condenó todo el mundo menos
Ricardo Melchior (por razones obvias), El Día (por razones acaso más obvias
todavía) y algún que otro personaje por ahí de menor entidad.
Y, francamente, pareciera también tremenda gilipollez por
parte de la multinacional pretender lincharnos públicamente con un temita que,
por otra parte y a estas alturas, estaba ya casi completamente muerto y
enterrado. Y creo que en beneficio de ellos, pienso.
Y queremos volver a agradecer, nuevamente, las numerosas
muestras de apoyo y solidaridad de los amigos que contacten con nosotros. Entre
otros, los de Radio Pimienta en La Orotava o la familia González Gil que con
tanta valentía se ha enfrentado a las cacicadas de Macario en El Rosario y que
representan un ejemplo a imitar por cualquier persona de bien. De los que en su
momento nos utilizaron para otros fines, distintos a lo que se correspondía con
el esclarecimiento de la verdad, pues a esos también gracias, que en su momento
también cumplieron con su labor de difundir lo que representaba un auténtico
escándalo y/o indecencia.
Y a fecha de jueves, una semana después de que nada menos que
Endesa nos dedicase un comunicado de prensa criminalizándonos, pues de papeles
oficiales no podemos adelantarles absolutamente nada (y no porque no lo hayamos
intentado desde primera hora del lunes), que hemos prometido publicarlo
absolutamente todo porque no tenemos nada que esconder en este asunto. Otra cosa
es que, como ustedes comprenderán, estamos trabajando en la estrategia de
defensa en el caso de que se confirme el asunto. Esencialmente se trata de una
recopilación de información que nos está dejando sorprendidos hasta a nosotros
mismos. Yo, por ejemplo, me he quedado de piedra al leer la conclusión que,
sobre el asunto de las torretas podridas del Sureste, publicaba la Comisión de
Investigación Parlamentaria que se creó en su momento. La maquillaron todo lo
que pudieron, pero por más vueltas que le dieron al tema no pudieron hacer otra
cosa que reconocer -casi con pelos y señales- lo que nosotros habíamos planteado
y que, según la Unelco, a un juez le parece 'temerario'. ¡Manda
güevos!, como diría aquel otro iliminado que tomaba islotes de cabreros
con helicópteros militares al alba.

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