Nunca
me creí aquello de que José María Aznar hablara catalán en la intimidad. Y no
es porque este personaje sea nulo para aquello de los idiomas, bastante
vergüenza ajena ha hecho pasar cuando dicta conferencias en ingles en Georgetown
o hace declaraciones en italiano pero hay que reconocer que el tío se atreve
con todo, sino que siempre ha estado más en la sintonía del dicho Pujol enano habla castellano. Un tipo
que se regaña ante la constitución que dice defender pero que no duda en
boicotear siempre que puede, en 1978 hizo campaña periodística contra la actual
Carta Magna, que se creyó el rey de mundo cuando junto a Bush metió a España en
una guerra terrible o que mintió sobre la autoría de los atentados del 11M para
que su partido no perdiera las elecciones es la punta del iceberg que
ejemplifica la gentuza que habita en el PP.
A mí no
me vale aquello de que dentro de este partido hay multitud de sensibilidades y
una heterogeneidad de personalidades y caracteres porque aunque esto sea cierto
no se las ve por ningún lado ya que no ponen orden en su partido o no se largan
de éste por el giro que en los últimos nueve años ha dado hacia posiciones de
ultraderecha. Y no me sirven tampoco actitudes de plañidera como la de Ruiz
Gallardón que en el fondo por mantener un supuesto buen rollito lo único que
hace tratar de mantener el estatus que ha logrado estos años y que, en el
fondo, le da dinero trabajando bien poco. Curioso es como desde el mismo
edificio de Puerta del Sol en el que tanto le gusta denunciar que su padre fue
torturado por la policía del régimen franquista haya conspirado Esperanza
Aguirre para hundir sus aspiraciones políticas.
Los
partidos de la ultraderecha europea miran con envidia el caso español. Si a
nivel comunitario los partidos fascistas han perdido el grupo parlamentario que
tenían en el Parlamento Europeo en España los ultras gobiernan en multitud de
ayuntamientos, comunidades autónomas como Madrid o Valencia y son actuales
líderes de la oposición en el Congreso de los Diputados y tienen serias posibilidades
de ganar las elecciones el próximo 9 de marzo. Y de nuevo vuelvo a decir que para
nada vale aquello de la multiplicidad de sensibilidades dentro de un partido
amplio y supuestamente plural como dicen que es el PP. Los Populares se han
aliado con la más ancestral iglesia católica, enemiga absoluta del ser humano,
para decidir por nosotros mismos con quién nos hemos de unir, cuándo hemos de
nacer y para hacernos morir con dolor a pesar de que el sufrimiento en los últimos
momentos de la vida sea, gracias a la medicina, hoy por hoy completamente
evitable. También quieren resucitar la España de la gallina en el escudo, eternizar el
problema vasco en torno al terrorismo para tener asustados a los ciudadanos
para sacar rentabilidad política de ello y hacer girar la vida pública en torno
a una especie de tribunal celestial de orden público que dirija todos nuestros
actos.
Acabada
ya la pedorreta infantil que al principio de campaña electoral puso al PSOE y
al PP a hacer estúpidas ofertas mediáticas en torno a torticeras rebajas
fiscales, lideradas por un liberal como Solbes o un nefasto ex presidente de
Endesa como Pizarro, esta semana se han dedicado a buscar el voto en los
entornos más conservadores, allí donde habita el fascismo, arremetiendo contra
los inmigrantes con declaraciones como la del ex ministro del tocino Cañete que
dejan ver la catadura moral de estos señoritos que mandan en el PP y que
pudieran tener serias incitaciones a la xenofobia. No les importa llegar hasta
donde sea con tal del ocupar el poder que tanto ansían. Ya en marzo de 2004
fueron capaces de mantener una mentira mediática brutal como la de la autoría
de ETA y su nunca probada implicación en los atentados del 11M de Atocha. Han
estado cuatro años dudando de la legitimidad de los resultados electorales del
14 de marzo y se sabe que muchos dirigentes han dicho en privado que por un
centenar largo de muertos de mierda perdieron las elecciones. Sin duda dejaron
muchos pelotazos a medias, contaban con ganar aquella vez, como la del trasvase
hidrológico del Norte de la
Península al Mediterráneo y que sin duda, y si los 500
millones de árboles que han prometido plantar en cuatro años dejan ver el
bosque, tratarán de poner otra vez en marcha si ganan estas elecciones.
A m me
parecería que me dejan más ejercer la democracia si pudiera votar para elegir
quién va a mandar en Telefónica, Endesa, Repsol o incluso Microsoft o Google.
La política corriente se ha convertido en legislar para que los mercados se desregulen
y las grandes empresas puedan ganar más y más dinero para, en una tiranía
absoluta, colmar su incansable avaricia. Nunca antes el poder político había
estado tan supeditado al poder económico como lo está hoy en día. Tanto si
Zapatero como Rajoy ganan estas elecciones harán viajes al extranjero no para
representar los intereses de los ciudadanos en el mundo, si no se pondrían a
tratar con justicia la pobreza y a arreglar de veras el tema de la inmigración,
sino los de las grandes empresas. Las encuestas señalan que el PSOE va a ganar
las elecciones el próximo 9 de marzo. Si pasa esto, el Partido Socialista es un
partido de derechas con claros favoritismos por las políticas neoliberales,
habrá pasado la opción menos mala. Lo malo de verdad es que el PP gane las
elecciones. Todavía está en el recuerdo de muchos aquellos terribles años de la
mayoría absoluta del PP y de la guerra en la que nos metió el genocida de
Aznar. Yo, como el 14 de Marzo de 2004, si el PSOE vuelve a ganar las
elecciones no me alegraré por ello sino porque el PP las haya perdido.
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