A los líderes de Coalición
Canaria no les interesa que los canarios hablemos realmente porque el día que
esto suceda estarán irremisiblemente condenados a desaparecer. Y es que los
ciudadanos, si no culpables, si que somos responsables de que estos elementos sobrevivan
económica y políticamente a nuestra costa. Ser ciudadano de Canarias no es
hablar de una determinada forma dialectal, alabar las propiedades del gofio
sobre todas las cosas o elogiar nuestro paisaje que, por cierto, lleva ya unas
buenas décadas en claro e irreversible deterioro. Ser ciudadano significa, sin
entrar a debatir las causas de por qué nuestra sociedad está tan terriblemente
desestructurada, algo mucho más elevado de que lo que estos acomplejados
arribistas de la política proponen y que llaman nacionalismos cuando la bases
ideológicas de ATI están situadas en el tardofranquismo y entroncan con el
caciquismo secular de nuestro archipiélago.
La participación ciudadana está
muy mal vista por las instituciones canarias. Paradigmática es aquella ILP para
defender las costas de Granadilla respaldada por la firma de 56.087 ciudadanos
que el Parlamento de Canarias no tuvo la decencia de admitir a trámite. Esta se
limita a ejercer el voto cuando toca en uno de los sistemas electorales más
injustos del mundo que ha hecho que las familias de caciques del archipiélago
se hayan mantenido en el poder durante décadas en formas de gobierno distintas.
Sistema que bloquea de momento la reforma del nuevo Estatuto de Autonomía hasta
que el PSOE quiera colaborar con Coalición Canaria y se deje vender por unas
cuotas de poder determinadas, y por el derecho a un pelotazo como el de
Granadilla por ejemplo, como han hecho siempre pues este partido es una pata
más, junto con el PP, del trile que se reparte el poder en las islas.
Mientras Paulino Rivero ha
entrado en campaña ordeñando vacas, paradigma sin duda de lo que ha hecho su
formación con el fruto del trabajo de todos los canarios, Coalición Canaria trata
de aferrarse a la existencia como partido político en virtud al sistema
electoral que hizo que en las elecciones locales de mayo el batacazo electoral
fuera más suave de lo esperado. El paradigma de aquellas elecciones, que han
hecho hablar de ella hasta para la presidencia de Canarias, ha sido el de Ana
Oramas y su mayoría absoluta. Con una abstención de nada menos que un 46 por
ciento, abstención que propician y/o favorecen desde determinados medios,
Oramas ha tenido una rotunda mayoría absoluta, con la ayuda de la oposición del
PSOE y el inútil político de Javier Abreu, con sólo un 26 por ciento del total
del censo lagunero. Si a eso le añadimos campañas caciquiles, pagadas con
dinero público como viajes en barco, chuletadas, verbenas y clientelismo
electoral, tenemos un estilo autóctono, y autoritario, de hacer las cosas y
auténtica marca canaria de chorizos y chistorras.
Según la lógica Coalición
debería desaparecer en estas elecciones prácticamente del mapa: la corrupción
generalizada, el mal uso de las instituciones, el enriquecimiento de unos pocos
y el deterior de la gran parte de la clase trabajadora que tenemos una sanidad
y una educación de mierda que sólo se sostiene por la buena voluntad de sus
profesionales así lo debiera demandar. Sin embargo esto es poco probable a
pesar que el batacazo de mayo se va a volver a ver reflejado. El sistema en
vigor en Canarias, que en muchos aspectos de puede calificar de mamandurria
generalizada e institucionalizada, necesita de las tres patas del trile para
funcionar de verdad. Así ha sido siempre y así será hasta que, en efecto y de
verdad, los canarios hablemos de una maldita vez para que estemos vivos de
verdad pues ya sabemos por quiénes votan los inmigrantes muertos en Venezuela.
La coma:
esa rayita incómoda por Perplejita me
hallo.
Santi Peña
Visita "Me tienen frito"
http://metienenfrito.blogspot.com
También "El País
Frito"
http://lacomunidad.elpais.com/paisfrito
Me parece un complejo de inferioridad sumado a una incultura tremenda de nunca haber salido de su tierra y vivir en otros paises de Europa. Yo soy partidaria de la unión, y de superar la xenofobia y del conflicto primitivo-tribal.
Tambien creo que estos individuos buscan una salida de su propio odio interior hacia cualquier cosa, (por absurda que parezca si se analiza con detenimiento) y proyectarlo en algo.
Además, como pueden echarle todavia las culpas de algo que ocurrio hace 500 años, a la gente actual? Probablemente fueron sus mismos parientes, de hace 10 generaciones los que exterminaron a los guanches.