En
un artículo de Jorge Velandia de la agencia
World Image
Press (WIP), se señala que efectivamente existe un extraño conflicto entre
Guardias Civiles y vigilantes de seguridad privados y que por norma se despide
o se retira del servicio a todo vigilante que proteste o denuncie cualquier
irregularidad. Esto, según Velandia, ha puesto en evidencia un agujero tan
grande en la seguridad aeroportuaria que fácilmente podría colarse un
terrorista.
World
Image Press publica las denuncias de los sindicatos el día en que ETA atentó contra
el parking de la T4, el cual estaba vigilado sólo por ‘Auxiliares de Seguridad'
de una empresa de servicios y no por verdaderos agentes titulados como obliga
el Ministerio del Interior. La figura de "auxiliar de seguridad", según lo
recopilado por Velandia, no existe legalmente, es un cargo que han inventado
las empresas de seguridad para poder poner gente sin la cualificación
correspondiente, en puestos de vigilancia. Son más baratos y más fáciles de
contratar ya que no se les pide la titulación obligatoria por el Ministerio del
Interior. Sin embargo, AENA reconoce tener miles de empleados como "auxiliares" de seguridad.
"Los profesionales de la seguridad de toda España han denunciado a estos
"auxiliares" pero esas denuncias no llegan a ningún puerto ya que casi todas
las empresas de seguridad privada tienen ex-guardias civiles, ex-policías o
ex-militares en la nómina o incluso en la junta de consejo", cita el artículo
de WIP.
Algo
similar le ha tocado vivir a Mónica
González, vigilante diplomada que ejercía sus funciones en el
Aeropuerto Reina Sofía, en el sur de Tenerife. El caso de Mónica se encuentra
en tribunales tras ser denunciada por presunta negligencia por el sargento de la Guardia Civil,
Carlos Tejerina, al tener ésta un percance con la esposa del Guardia, la
también vigilante Emma Hernández Abreu.

En
declaraciones a CANARIAS24HORAS.COM, Mónica, quien también es Delegada
Provincial del sindicato de vigilantes de seguridad "Alternativa Sindical",
señala que su empresa Seguridad Integral Canaria, la ha despedido por el simple
hecho de tropezarse con la esposa de un Guardia Civil.
Según
González hay un conflicto de delimitación de funciones entre Guardias Civiles y
Vigilantes de Seguridad en el Aeropuerto del Sur de Tenerife. "La Guardia Civil
siempre ha hecho lo que le da la gana y no se dan cuenta que nosotros estamos
contratados por AENA. Yo soy una Auxiliar del Cuerpo de Seguridad del Estado y
no una subordinada como dicen ellos. Si te llevas bien con ellos todo va muy
bien pero si ves negligencias por su parte ya eres persona no grata",
manifiesta.
El
despido de Mónica se produce el pasado 11 de julio de 2007, luego que cinco
meses antes, el 9 de febrero, el Delegado de la empresa
Seguridad
Integral Canaria ,
José Manuel Brito, le comunica que su reincorporación en el
Aeropuerto Reina Sofía no era posible porque la Guardia Civil no la
quiere allí. Ante este acontecimiento, Mónica denuncia y la empresa se presenta
en el juicio con la carta de despido, según relata, acompañada por un oficio
del Ministerio del Interior en el que se le acusa de presuntas negligencias
como Vigilante de Seguridad.
El
sargento de la Guardia Civil,
Carlos Tejerina y esposo de la vigilante Emma
Hernández Abreu, cursa una denuncia contra Mónica
argumentando que distrae la atención de sus compañeros en los filtros de
seguridad, que tiene un tono de voz elevada bien por ser su forma de hablar o
ser el centro de atención, y por haberse quejado de los Guardias Civiles más
antiguos y más rectos del cuerpo.
"Yo
tengo un video de como hay un Guardia durmiendo con uniforme
en una zona restringida, pero aún así son todos muy rectos y correctos. He
trabajado también con Guardias borrachos y drogados que estaban de juerga en El
Médano y luego a las 7 de la mañana en el Aeropuerto", asegura Mónica.
Relata
el día del
incidente con su compañera Emma, la esposa del Sargento Tejerina. Estaban ambas
en el filtro de seguridad. Emma en el scanner y Mónica preparándose para abrir
una nueva máquina de scanner. Ésta última dice haber visto a Emma hablar por
teléfono mientras pasaban los pasajeros por el arco de seguridad, hasta que
pita justo cuando pasaba una pasajera. Un compañero le pide a Mónica que
realizara el cacheo a la pasajera a lo que Mónica contestó que según el
procedimiento el operario de la máquina, en este caso Emma, es quien debía
hacer la inspección. En
ese momento, Emma se levanta de mala manera, según Mónica, y procede al
registro corporal de la pasajera.
Al
cabo de unos minutos, llega el Sargento Tejerina, esposo de Emma, a supervisar el
filtro de seguridad y le pregunta a su mujer qué le pasa a lo que ella
contesta, según la versión de Mónica, "nada, solo que aquí hay mucha
universitaria". En ese momento, el Sargento Tejerina se dirige a Mónica
diciéndole que no le veía haciendo su trabajo y como ésta le replicó la amenazó
con levantarle un parte de incidencias.
Lo
que vino tras este incidente, fue denuncias por ambas partes que terminó con el
despido de Mónica de la empresa de seguridad y el caso aún está en Tribunales.
El sindicato de vigilantes, denuncia así las irregularidades que se cometen en
el Aeropuerto Reina Sofía y que pone en serio peligro la seguridad
aeroportuaria, como por ejemplo el otorgar diplomas de vigilantes a personas
que realizan cursos no homologados.
El
sindicato dice que el 50 por ciento de los diplomas de vigilantes que hay en la
Isla son ilegales. Se basan en que se ha contratado a Manuel Rubio, hijo de un
Guardia Civil, para dar cursos homologados por el Ministerio del Interior.
Según Mónica González,
Rubio viajó hasta Tenerife para impartir cursos de manera privada en un salón del Hotel Noelia a un
grupo, un hecho que ha sido denunciado por el sindicato ante el propio
Ministerio del Interior.
"El
Ministerio del Interior dice que para que los cursos sean legales deben ser
dados por un profesor acreditado por el propio Ministerio y en un centro
autorizado y homologado, y estos cursos que se han dado son ilegales y aquí
cualquiera puede sacar el curso de vigilante", dice González.
Tras
la denuncia del sindicato, se recibió respuesta por parte del Ministerio del Interior el cual
afirmó que se fiscalizó y se abrió una investigación pero lo cierto es, según la Delegada Provincial
del Sindicato, es que Manuel Rubio sigue ejerciendo como profesor y dictando
cursos.
Mónica
González se diplomó de
Vigilante de Seguridad hace cinco años en Asturias donde recibió además clases
de tiro y defensa personal, algo que, según manifiesta, no se aprende en los
cursos impartidos en Tenerife.
En
el programa "Informe Semanal" de TVE sobre la seguridad en los aeropuertos
españoles, se destaca que el cacheo, según el Tribunal Supremo, es una
diligencia de investigación y está reservada única y exclusivamente a las
fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. El cacheo no lo puede hacer ningún
vigilante de seguridad, a menos que el vigilante se dirija al pasajero y le
pregunte si puede cachearle y en caso que se niegue a un registro corporal, se
requerirá en ese caso de la presencia de un Guardia Civil.
Existe
un acuerdo entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Fomento en el
que los vigilantes de seguridad pueden hacer esta inspección en los filtros de
pasajeros como ‘Auxiliares de Seguridad', dando soporte legal el Guardia Civil
que esté detrás.
Los
arcos detectores funcionan básicamente activándose cuando se detecta la
presencia de metal en la ropa o sobre el cuerpo de una persona. El pasajero que
va a abordar un avión conoce más o menos qué cosas pueden pasar pero lo que
ignora es que en parte está sometido a una norma europea declarada secreta,
según el reportaje de ‘Informe Semanal' en TVE.
Otra
de las irregularidades que denuncia el sindicato es el nombrar Jefe de seguridad
del aeropuerto Reina Sofía a José
Luis Romeo Galván, quien se ha encargado de decidir qué
cursos son los que deben tener un vigilante y les obliga a sacarse otros cursos
en una academia llamada "La Cuesta", y que impartía el ex subteniente, Juan
Diez Barrios. Según el secretario de ‘Alternativa Sindical', Juan Carlos Fernández, Romeo
Galván no tiene conocimiento de seguridad y que en su día a lo que se dedicaba
era "a vender rosquillas en La Gomera".
"El
aeropuerto - prosigue Fernández- es inseguro y aquí no importa la seguridad
aeroportuaria sino que salgan vuelos y que AENA gane dinero".
No
duda en que el despido de Mónica y las reiteradas denuncias es con el fin de
acabar con la tarea sindicalista y afirma que se están usando las cámaras de
seguridad del Aeropuerto para vigilar a los agentes de vigilancia más que para
la seguridad aeroportuaria.
Lo
que está en duda es la idoneidad de quien lleva los controles en los
aeropuertos. Ya el comisario europeo, Frattini, anunció un endurecimiento de la
normativa en los controles aeroportuarios dentro de un aumento de la seguridad
fronteriza. Se trata de poner impedimentos a la inmigración aumentando la
normativa de seguridad con un incremento de la tecnología. Aquellos
que Fratinni considera ciudadanos honestos solo tendrán que dejarse revisar el
iris para pasar el control. Los demás ciudadanos que no sean miembros de la Unión Europea serán
examinados con mayor rigor mediante comprobación de huellas dactilares y datos
biométricos. Habrá que esperar como es aceptado este nuevo control por los
pasajeros.
De
momento, y volviendo al caso del Reina Sofía, Alternativa Sindical extiende una
invitación a cualquier responsable de AENA y del Ministerio del Interior a
sentarse y abordar el problema que se está suscitando entre Guardias Civiles y
Vigilantes de Seguridad, así como delimitar las funciones para mejorar la
seguridad en el Aeropuerto. Mientras, continuarán luchando y llegar a acciones
judiciales para hacer prevalecer sus derechos.
Leer más artículos por Arnaldo Tejera
Y ENTRAN MUCHOS INMIGRANTES SIN PAPELES