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Nador / Más de un centenar de indocumentados subsaharianos,
110 exactamente, seguían retenidos esta tarde en la comisaría de Nador,
al norte de Marruecos y a quince kilómetros de Melilla, después de los
dos intentos de este domingo de cruzar a la fuerza el paso fronterizo
de Beni Enzar, principal puerta de entrada desde el reino alauita a
Melilla. Fueron dos los conatos y más de un centenar los subsaharianos
que los protagonizaron. A las seis de la tarde, los 110 subsaharianos
han sido trasladados en tres guaguas hasta Oujda, en la frontera con
Argelia. De este grupo, 78 fueron arrestados cuando intentaban cruzar
la frontera con Melilla y los otros 32 fueron detenidos en distintos
puntos de la provincia.
Las fuerzas auxiliares marroquíes han llevado a cabo una redada en
Nador y las zonas boscosas de sus alrededores donde se han ido
replegando los subsaharianos por miedo a las represalias. Según Chakib
Al Jayari, portavoz de la Asociación de Derechos Humanos en el norte de
Marruecos, también han huido a otras ciudades como Oujda, en la
frontera con Argelia y lugar de asentamientos de cientos de
subsaharianos en situación irregular.
España, por su parte, también ha extremado en las últimas horas la
vigilancia en el perímetro de la frontera de Melilla, según confirmaron
a ACN Press fuentes de la Delegación del Gobierno en la ciudad
autónoma. Las mismas fuentes aseguraron que los detenidos en suelo
español ya ascienden a ocho (a última hora de la tarde de ayer eran
tres) y han ingresado en el centro de retención de inmigrantes, que
acoge en estos momentos a medio millar de indocumentados. Fueron
encontrados escondidos en la ciudad debajo de los coches, en los
contenedores de basura y en zonas arboladas, según fuentes policiales.
Los siete subsaharianos que fueron hospitalizados este domingo ya han
sido dados de alta. Miembros de asociaciones de Derechos Humanos
aseguraban que fueron heridos por la policía marroquí, aunque las
autoridades alauitas insisten en que se desmayaron cuando intentaban
escapar. “Salieron del centro de salud ayer por la tarde, pero no
sabemos nada más de ellos porque no nos dejaron visitarles”, dice Al
Jayari con tono de preocupación.
Las asociaciones de Derechos Humanos apuntan a que estos dos intentos
de penetrar a la fuerza en Melilla (el primero fue en la madrugada del
sábado al domingo y el segundo sobre las once de la noche) constatan la
fuerte presión migratoria en la región y recuerdan que no se habían
producido conatos de entrada a Melilla de forma masiva desde 2006. En
los últimos años cerca de una quincena de indocumentados se ha dejado
la vida en la valla que separa Marruecos de la ciudad autónoma.
Los dos últimos asaltos a la frontera son una muestra del hartazgo de
los subsaharianos, que recorren miles de kilómetros en búsqueda de una
salida a Europa y en el norte de Marruecos se encuentran con el
obstáculo de la valla. Ahora buscan nuevas fórmulas de penetrar en
España. En esta ocasión, por el puesto de Beni Enzar, a la carrera y,
según la Delegación del Gobierno en Melilla, de forma violenta, armados
con palos y piedras.

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