Yo no sé nada sobre el recurso a la
condena en costas que no ha impuesto un juez de Güímar por poner en su
conocimiento algo que, en su momento y ahora, reconoce todo el mundo con dos
dedos de frente, por supuesta 'temeridad' y 'mala fe'. El recurso está puesto
hace unos buenos meses pero no voy a pretender yo que mi honorabilidad sea como
la de un Adán Martín (el TSJC por aquello de que el tipo estaba aforado), a los
que en unos días le archivaron nada menos que una pieza separada remitida por un
juez por sospechas de delito de tráfico de influencias. Ya se sabe, que incluso
al parecer para los jueces, no es lo mismo la honorabilidad de la gente de
primera, que para las de segunda, que para las de tercero o, como en mi caso,
para las de cuarta categoría.
Mediante el comunicadito que nos dedicó
nada menos que la multinacional indecente Endesa (sobre un asunto no resuelto en
última instancia) en todos, en absolutamente todos, los medios de comunicación,
fuimos despellejados públicamente con nombre y apellidos sin derecho a réplica
de ningún tipo, como siempre. Habló Unelco Endesa y ponto,
como lo del peritaje del catalán sobre los incendios de La
Gomera, igualito. Pero a eso estamos acostumbrados, el que no sepa de qué va la
prensa en Canarias todavía que le eche un poco de paciencia y oiga las
grabaciones
que ha publicado Caspa Canarias.
Pero el caso es que un amigo, estos
días, nos ha preparado un pequeño resumen de algunas de las cosas que se dijeron
en el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en relación a las torres
podridas de Unelco (nos han prometido también lo de Javier Abreu en La Laguna).
"No hace falta tener un master en ingeniería para darse cuenta de que las torres
se cayeron a causa del temporal, pero también a causa de que no cumplían los
mínimos requisitos para resistir el embate de un viento de gran intensidad". Eso
lo dijo el suegro de Adán Martín, delante de un montón de cámaras de televisión
y no se conoce que Unelco Endesa haya iniciado acciones judiciales contra él ni
contra nadie, más que nada porque tenemos toda la razón, como quedó demostrado
-
fue lo único que sacaron en claro- en la
comisión parlamentaria de investigación creada al efecto. Y el reconocido
letrado Ángel Isidro Guimerá utilizaba similares argumentos para defender una
posible responsabilidad penal que los que nosotros, simplemente, pusimos en
conocimiento del Juzgado de Güímar famoso.
Entonces, ¿dónde está la 'temeridad' y
la 'mala fe'? En realidad, y eso nos lo ha dicho hasta gente vinculada la la
multinacional Endesa, los únicos que actuamos como ciudadanos ejemplares en ese
asunto fuimos nosotros. Primero denunciando el asunto públicamente en
el post más visitado en la historia internauta de
esta tierra, y no creo que porque contáramos ninguna falsedad, más bien todo
lo contrario. Y segundo, y fundamental en un estado de derecho, poniendo los
hechos en conocimiento de la autoridad judicial
por si fueran
constitutivos de delito, ejercitando el derecho y el deber de denuncia
reconocido en la Constitución, sin pretender de antemano la condena de
nadie.
Que después un juez considere (pese a
que no conozco que haya adoptado ninguna medida cautelar -como le solicitamos-
para evitar la desaparición de las pruebas) que las torres de alta tensión no
estaban podridas por un peritaje que les envía Unelco y que contradice el
informe de la Universidad de Las Palmas, a la comisión de investigación
parlamentaria y al sentido común, pues 'bendito sea el señor' como dice una tía
mía que siempre reacciona así -afortunada de ella- ante las desgracias. Que
considera, además, como éste de Güímar, que las torres no se puede considerar
infraestructuras porque no aparecen como tal en el Código Penal, pues cojonudo
también (según esto puede ser delito que te mates porque se te caiga un puente
bajo tus pies por mal mantenimiento pero no que te mate un cable de alta
tensión). Ahora bien, y con todo respeto, de ahí a considerar 'temerario' o
persona de 'mala fe' al que en uso del sentido común denuncia esto, pues qué
quieren que les diga, verdaderamente asombroso por ser extremadamente delicado.
Pero que conste que yo no me quejo, pese
a toda la mierda que éstos de Unelco han pretendido echarme arriba. Peor es lo
que está pasando a ese ciudadano que llamó el Parlamento para hablar sobre la
trama eólica. José Manuel Soria, acogiéndose a su inmunidad parlamentaria, le
dijo todo tipo de barbaridades y, al responderle éste mucho más suavemente, se
ve sometido a una querella criminal que le mete el actual vicepresidente del
Gobierno de Canarias.
Cinco horas ha estado una juez y una fiscal escuchando atentamente
la grabación de la comparecencia en el Parlamento de este ciudadano a ver si
lo pueden trincar por algún sitio porque ni el abogado de Soria parece tenerlo
claro. Pero que lo trancan lo trancan, a eso pónganle el cuño.
Otra cosa es que las
conclusiones particulares presentadas por el PSOE sean mucho
más duras y pongan en evidencia no sólo la trama sino la golfería política de un
individuo que mintió impunemente en la Comisión parlamentaria (delito
tipificado), a esos el Soria no les hace nada porque sabe que podría tener las
de perder. Se va a por el débil, a por el que el sistema judicial lo deja
indefenso frente al aforado (entre otras cosas porque antes de entrar a un
juzgado te tienes que echar las manos a la cartera). Y así no va. Que de
vergüenza ver estos días a una chica esposada entrando en los juzgados por un
supuesto correo que no se sabe quién lo mandó donde, supuestamente, se amenazaba
a un fiscal. Una cosa que se soluciona con una citación sin más, da lugar a unas
imágenes lamentables que atentan contra la dignidad de las personas sin sentido
alguno mientras a Zerolo lo esconden en la biblioteca. Y todos, como siempre,
ataques dirigidos hacia personajes de segunda categoría en un asunto como la
trama eólica donde los que ostentaban las máximas responsabilidades, como mínimo
políticas, han salido de rositas.
Y claro que yo no creo, ni a bien ni a
mal, en este sistema judicial desde el momento en el que hay ciudadanos y
ciudadanos. Unos inmunes y otros multimillonarios que son capaces de conseguir
hasta peritajes verdaderamente asombrosos. En el caso nuestro fue peor (como
ciudadanos de cuarta categoría para el sistema por muchas monsergas que cuente
la Constitución), porque la "Justicia" permitió que una multinacional nos
despellejara públicamente sin darnos ni la oportunidad de defendernos más que
nada porque no estábamos ni personados y me enteré por los periódicos que no
habían archivado el asunto sino que los habían escuchado a ellos y nada más que
a ellos (dando por buenos todos sus bien pagados informes sin más).
Verdaderamente asombroso.
Que no vayan a creer ustedes que a uno
no le preocupa meter la pata de mala manera en algún asunto. Nos preocupa y
muchísimo. ¿Pero por decir que la línea de 66 Kv entre Caletillas y Candelaria
estaba podrida en su mayor parte? ¡Venga ya, hombre por Dios, venga ya! Ni que
los curas estuvieran paseando todavía a Franco bajo palio. ¿O sí?