A mí no me gustan, para nada, los
asuntos esos de las cámaras ocultas o las grabaciones sin el consentimiento de
todas las partes implicadas, independientemente de que eso no sirve para nada
porque, por poner un ejemplo tonto, téngase en cuenta que nada menos que la
policía científica de Madrid vino a Fuerteventura nada menos que a decirnos que
la voz, que reconoce perfectamente hasta el último de los canarios, de González
Arroyo pues como que no estaba muy clara en las grabaciones que le hicieron
cuando estaba intentando comprar descarada y miserablemente a un concejal. El
juez, como es lógico dentro de esta 'lógica' judicial que vivimos o padecemos en
esta tierra, aprovechó con las mismas para librar de todo mal al Marqués de La
Oliva. Que me da a mí que como éste no hubiera sido 'Marqués'... no sé, no
sé.
Otra cosa es que desde que Willy García
se ha comprado, con los impuestitos de todos los canarios, una cámara oculta
para descubrir a los curas ancianos que desacatan el celibato se siente uno como
menos chungo con estas cosas, sobre todo cuando el asunto se refiere a un
responsable público y sobre un asunto de interés general y donde no se denuncia,
por otro lado, ninguna ilegalidad sino más bien el carácter de personaje
histérico que no aguanta una crítica ni a bien ni a mal. Y en el caso de
Cuchillitos de Tristán, parque urbano que lleva en obras treinta años sin que se
vislumbre un final a medio plazo, el asunto está demostrado desde el momento en
que el individuo se niega a aclarar nada ni a establecer diálogo alguno con los
vecinos que han osado salirse del redil del asociacionismo vecinal oportunamente
regulado y controlado para plantarse con más de 1.700 firmas en el Ayuntamiento
a fin de reclamar un poquito de respeto después de que ya en época de Manuel
Hermoso se metieran las palas a remover esos terrenos.
Y hombre, yo sé que Fina se está tomando
este tema con bastante vehemencia -como es ella misma-, pero acaso por eso y por
lo que esta señora y otras se han implicado en este asunto, es por lo que acaso
no le hubiera costado tanto trabajo al concejal de Zona reunirse con esta gente
y explicarles en una tarde los verdaderos planes del Ayuntamiento con este
espacio. Pero independientemente de que su soberbia no se lo permita, digo yo,
acaso debería relajarse un poco y no tratar de esa manera a una persona que
podría ser su madre perfectamente y que, además, le guste más o menos, debe
respetar pertenezca o no pertenezca al cuerpo consular ático acreditado en el
barrio. La respetas y punto, y si te gustan sus formas o lo que sea pues podrías
prescindir del grito, entre otras cosas porque eso no está bonito nada menos que
en el portavoz del grupo de Gobierno en una capital como Santa Cruz de Tenerife.
Y a una señora... sin comentarios.
En fin, que don
José Alberto Díaz-Estébenez de León se está haciendo la picha
un lío con ese parque (que podría costarle el talego a alguien como un niño se
quede atrapado entre esos hierros o se caiga de mala manera por esas paredes que
Martín Menis diseñó con el ángulo perfecto
para
practicar la escalada infantil) mientras desde Radio Club Tenerife (Radio
ATI como dice Javier Abreu porque no lo sacan) se dedican a faltarle al respeto
a los vecinos con frases del tipo 'si no les gusta el parque qué hacen ahí' o
asegurando que estaba todo perfectamente limpio y en orden días antes de que
más de 20 camiones comenzaran a salir cargados de
basura porque cuando se secaron las malas hierbas había peligro real de
incendio fruto del abandono total de la instalación que no cuenta ni con
vigilancia ni con servicios de ningún tipo. Un parque que, por un lado, dicen
que no está terminado, por otro que le han dado premios y, para más Inri, ahora
se ha aparecido una asociación de vecinos
que dice que había peligro para los niños -de lo que hasta ahora no se les había
oído chistar- y que esta semana asfaltarán una calle a la que sólo le están
habilitando en una pequeña parte un aparcamiento. El resto, toda la urbanización
del entorno, tendrá que esperar alguna que otra década más pero la coña es que,
esta vez sí, hay unos vecinos que se han plantado y nosotros los apoyamos más
que nada porque, honestamente, creemos que están cargados de razones.
Ah, que me olvidaba, lo de Radio Club
Tenerife -y la presentadora esa que vino a sustituir al Willy García y que
quiere ganar méritos a marchas forzadas en ATI- es mucho peor que lo del
concejal. Pero muchísimo más lamentable. La forma irónica y retorcida en la que
trató a los vecinos en antena ese mismo día es algo que no tiene nombre. Tengo
la cinta y cualquier día de éstos que consiga algún jarabe contra el vómito se
las preparo y lo cuelgo para que la gente decente tenga claro con quién nos
estamos jugando los cuartos por si algún incauto tenía algún género de dudas.
Verdaderamente terrorífico.