Políticamente yo creo que no existe personaje más golfo y
siniestro en Canarias que Ricardo Patrick Melchior, presidente del Cabildo al
que el Alarcó le arrebató su puestito en el Senado en las últimas elecciones
pese a la millonada campaña,
con helicópteros y
todo por medio, que el personaje se gastó en propaganda, a sus tranvías y
sus leches. Y es que no existe ningún país del mundo, por muchas vueltas que le
demos al tema, en el que pudiera resistir un asalto el personaje político que se
dedicara durante meses a descalificar y a tachar de ignorantes a los que se
oponían al tendido de Vilaflor y, en el último momento y después de cinco
manifestaciones (que las primeras de ellas no pasaron de 300 o 400 personas en
Granadilla) se planta en la gran manifestación de Santa Cruz junto con otros
cuantos sinvergüenzas políticos, de la que salió vivo porque este es el pueblo
más noble del mundo, que es por lo que éstos han llegado a pensar que todo el
mundo es completamente gilipollas.
Ricardo Patrick Melchior, junto y en compañía de otros, se
sentó en primera fila
en el Recinto Ferial de
Santa Cruz el 28 de junio del 2004 para recibir de manos de los jonkis del
piche y el cemento el mapa de Tenerife con las infraestructuras a las que estos
personajes aspiraban: el puerto de Granadilla (cuyas obras fueron adjudicadas a
Antonio Plasencia), la segunda pista del Reina Sofía (sin adjudicar) y el anillo
insular (cuya multimillonaria primera fase le fue adjudicada a Pedro Suárez,
siendo la primera vez que su afortunada empresa se enfrenta a una obra de esta
envergadura). Y en definitiva, y como quiera que éstos no se presentan a las
elecciones pero pagan las campañas, nuestros políticos no han hecho otra cosa
que seguir esa hoja de ruta renunciando a agilizar otros proyectos fundamentales
como los hospitales del Norte y del Sur que ahora hemos venido a enterarnos, por
el Alarcó, de que no tenían ni ficha financiera, con lo cual se evidencia que
todo era una gran mentira a mayor gloria del individuo (íntimo de Melchior, por
cierto) que está haciendo hospitales privados por el mundo a costa de lo que ha
trincado de los recursos públicos que en Tenerife, fundamentalmente, se desvían
graciosamente a la sanidad privada.
Melchior en un año se ha tirado innumerables instantáneas
junto al tranvía (que supuestamente era lo que le iba a dar votos y de ahí la
impresionante campaña publicitaria con las perritas de todos), ninguna junto a
una guagua que malamente es la que verdaderamente resuelve los problemas de
movilidad a los ciudadanos del conjunto de la Isla. Titsa, empresa que depende
del Cabildo, no recibirá este año ninguna guagua nueva (excepto algún vehículo
pequeño) que no sean los estrictamente necesarios para la renovación de una
flota que no llega a los 700 vehículos, de los cuales unos 100 permanecen todos
los días en talleres la mayoría de ellos averiados. Son esos, junto con la
ausencia de carriles exclusivos, el abandono y peligro de estaciones y paradas o
el injustificable retraso en algunas obras públicas especialmente críticas
como la ampliación de la TF-1, algunos de los
ejemplos que nos demuestran hasta qué punto a éstos les preocupa la movilidad
que no tenga que ver con el mandar más emplastos de piche y hormigón por aquí y
por allá, como esa absurda y peligrosísima carretera de la muerte (que ya se ha
estrenado con víctimas) que han construido en Arico mientras el 80 % de las vías
del municipio continúan hechas un verdadero desastre.
Pero esto es lo que nos ha traído consigo la maquinaria de
propaganda de Ricardo Patrick Melchior, individuo venerado por la mayoría de los
medios de comunicación, que nos ha puesto a la cola en energías alternativas
(aunque la mayoría de la población cree que somos pioneros), nos ha hundido con
el asunto de los residuos, ha llenado la Isla de canteras ilegales con un
impacto paisajístico descomunal, la agricultura y la ganadería con certificado
de defunción en todo lo que no tenga que ver con las romerías, una gestión del
agua que nos ha puesto a los pies de Unelco con las desaladoras como única
alternativa, los polígonos industriales vacíos en manos de especuladores o una
juventud sin perspectiva a la que el Cabildo le ofrece macrobotellones en las
instalaciones del ITER (con muertos incluso por medios este año sin que nadie
chiste).
Y el Melchior podrá despreciar, como ha hecho siempre, a los
varios centenares de personas que hace un par de sábados caminaron varios
kilómetros en Icod contra el crimen del anillo insular a su paso por ese
municipio. Quien quita, eso nunca se sabe, que en unos meses intente sumarse a
alguna nueva protesta contra este mismo atentado como ha hecho otras veces
esencialmente porque carece de vergüenza, como el caso rocambolesco del alcalde
de Icod. Yo sí estuve allí, si puedo y esos vecinos piden ayuda de nuevo
volveré, y para las estadísticas del Melchior decir que no recuerdo que ningún
vídeo nuestro haya despertado tanto el interés de la gente como el primero de
los tres que hemos colgado sobre el asunto (en que una vecina explica las
razones y las alternativas que los políticos desprecian por órdenes de la
autoridad empresarial para la que trabajan),
cerca de 700 entradas registradas en pocos días. Que sólo digo
eso, todo un síntoma, que cuando uno ve desde el mar la nueva cicatriz que estos
belillos sin escrúpulos han abierto entre Adeje y Guía de Isora cuando han sido
incapaces de adecentar aunque sólo sea un poco las dos vías alternativas
existentes (abandonadas a su suerte durante décadas) lo que le dan ganas es de
echarse al monte, sin duda. Que perdonen ustedes si me he pasado un poquito con
el vocabulario pero verdaderamente cuando el otro día iba en el barco y vi eso,
con las necesidades que hay en esta Isla y para que cuatro piratas se pongan de
oro, me cogí una media calentura que todavía no se me ha quitado.