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Tenerife/ El subdelegado del Gobierno en Santa Cruz de
Tenerife, José Antonio Batista, hizo hincapié hoy en el la reducción
del nímero de ocupantes de las barquillas que han llegado últimamente a
las Islas si se compara con años anteriores. Al respecto, señaló que en
cada cayuco está viajando una media de 60 personas, mientras que en
años anteriores, la cifra rondaba las 80.
El subdelegado precisó que en los cinco cayucos registrados en lo que
va de agosto, han llegado 61, 67, 62, 84 y 61 inmigrantes,
respectivamente, que suman 335 personas de las que unas 25 podrían ser
menores. A pesar de insistir en el descenso en la llegada a Canarias en
comparación con el año pasado, recordó que esta situación es "un enorme
drama que está ahí".
Así, indicó que entre enero y julio de 2007 alcanzaron las Islas 5.594
inmigrantes, mientras que durante el mismo periodo de este año la
llegada se cifra en 4.557. Esto se traduce en un total de 1.037
personas menos hasta julio de 2008.
No obstante, serán las pruebas óseas que se les practiquen las que
determinen la edad de estos chicos, ya que, según informó el
subdelegado, en la barquilla llegada hoy a Tenerife, por ejemplo, la
Guardia Civil habla de dos menores entre el grupo, mientras que otras
fuentes apuntan a cuatro.
Otro de los puntos que resaltó fue el hecho de que, de los cinco
cayucos llegados a Canarias en estos primeros días de agosto, todos
ellos a Tenerife, cuatro de ellos hayan sido interceptados y sólo uno
haya alcanzado la costa por sus propios medios.
José Antonio Batista sostuvo que este descenso en las llegadas se debe
al aumento de la colaboración de los países africanos, así como a su
mayor implicación e interés. El subdelegado destacó el "esfuerzo"
realizado por el Gobierno central y por Frontex, punto en el que
remarcó la importancia de que un número elevado de embarcaciones estén
siendo localizadas en su salida.
Por último, valoró el trabajo que están realizando los Cuerpos y
Fuerzas de Seguridad del Estado y afirmó que la labor desempeñada por
buques como el Conde de Gondomar, de Salvamento Marítimo, "está
permitiendo ahorrar bastante sufrimiento a estas personas, a quienes se
les evita realizar la parte final del viaje a bordo del cayuco".

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