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Se trata de dos ejemplares de un cactus esférico cubierto de afiladas
espinas amarillas, conocido vulgarmente como cojín o asiento de suegra
(que hay que ser cabrón también para ponerle el nombrecito), que
volaron la madrugada del viernes desde sus ubicaciones en las paredes o
techos de esas construcciones horrorosas que ha hecho el suizo en la
Plaza de España. A mí no me preguntes cómo fue posible que uno llegara
a la Avenida -precisamente iba a aparcar allí antes de las siete de la
mañana y casi que lo aplasto- y el otro estaba junto a uno de los
parquitos infantiles, pero lo más probable es que algún belillo los
usara vaya usted a saber para qué.
El caso es que si lo de los cactus es
sorprendente, qué quieren que les diga uno se sigue sorprendiendo de
cosas en esta tierra todavía, lo más alucinante es que un festivo y a
esas horas ya había operarios de la empresa constructora (que parece
que todavía no han entregado eso pese a los fuegos artificiales y
demás) prestos a recogerlos y a dejarlos convenientemente empotrados en
su sitio nuevamente. Porque eso sí, ese tremendo disparate que ha
supuesto el dispendio en esa plaza esencialmente para hacerle unos aparcamientos subterráneos
a los funcionarios y políticos del Cabildo (que por eso la oposición no
chista), lo que hay que reconocer es que cuando pase a manos del
Ayuntamiento va a aumentar considerablemente la partida del capítulo
uno de personal para seguir con el nivel de limpieza que están llevando
a cabo los operarios de Acciona. Una cosa verdaderamente sorprendente,
no cae un frutito ni una hoja de esos de un laurel sin que no haya
nadie presto a recogerlo con es cepillo y la pala.
Es
más, para que se vayan preparando los que vayan a opositar a esas
plazas, les cuento cuál es el procedimiento para quitar las hojas
(materia orgánica que es vida) de los parterres esos que han cubierto
con unas bonitas piedrecitas blancas que ya me dirán ustedes a dónde
irán a parar cuando lleguen los carnavales. Es caso es que se coge una
maquinita que lanza un chorro de aire a presión (se los explico más
abajo en imágenes) y se le dan unos buenos soplidos a las piedras para
que se vuelen las hojas. A continuación sueltas la maquinita y coges el
cepillo y la pala y apartas cuidadosamente las hojas y, a continuación,
con el mismo cepillo -u hoja de palmera según prefieras- vuelves a
meter las piedrecitas que en la maniobra se han salido fuera
cuidadosamente en el parterre. Y así con los, yo que sé, más de cien
parterres de esos que hay en la plaza, cada uno de ellos con su foco
incorporado, y cuando termines vuelves a empezar por el principio
porque aquello estará exactamente igual que al principio.
Y
yo que quieren que les diga, que así nos va, con las necesidades que
tenemos -que hasta el alcalde de La Orotava tuvo que reconocer el otro
día que se ha pasado con las fuentes y va a tener que cortarles el
suministro eléctrico porque la cosa está jodida- y vernos metidos en
este fregado, cuando el abandono de los barrios es una cosa secular,
pues parece un poco patético. Y como de sabios es rectificar, en lo que
se puede que es poco en esa plaza, ya han comenzado a arrancar las
peligrosas piedras afiladas esas, al menos del 'paso de la muerte' que
bautizamos así en un artículo comentario ,
para poner pilonas intentando evitar que la gente no se sigua pegando
talegazos sino, también, que un coche se lleve a alguien por delante.
Que esa es otra, siguen permitiendo que entren los coches privados en
la plaza pero han alejado a la guagua del Centro como la gran apestada.
En fin, que al señor Zerolo,
señor Melchior o quien quiera que sea responsable aquí de algo, el daño
ya está hecho, precisamente pasé por allí a esas horas de la mañana con
un colega porque tenía interés en hacer fotos de la iluminación de esa
plaza para mi colección de antología del disparate y del derroche, pero
lo que urge por el momento es que arranquen todas esas piedras
peligrosísimas que han puesto en el suelo porque la gente se está
pegando unos leñazos increíbles (el otro día fue una señora de un grupo
de extranjeros a la que le llegó al suelo la cara antes que las manos y
quedó hecho aun cristo) y eso es un atentado al sentido común y a la
legislación vigente y no basta con pintarlas ahora de blanco después de
haberlas pagado como piedra natural (que hay que ser belillo). Que ya
que hicieron ese aparcamiento, que nos ha costado una pasta porque
éstos mucho tranvía y tal pero no se despegan del coche ni a palos,
ábranlo lo antes posible porque da vergüenza ver esos coches apilados
ahí ilegalmente en un espacio público. Hombre, por Dios, que les
debería dar un poquito de yo qué sé, que aquí el personal se tiene que
buscar la vida y la cosa no está sencilla para nadie.

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