|
No cabe duda que el invento del ITER, donde Melchior no metió sólo a
Unelco a controlar el negocio de la energía eólica sino que colocó a
otro empleado -como él- de la eléctrica a dirigirlo, es una máquina
esencialmente de cazar subvenciones. Subvenciones de las que alguien
sacará algún provecho, sin duda, como de aquella de 500 millones de
pesetas de la época que consiguieron de la Unión Europea para hacer la
que anunciaron como "la mayor planta fotovoltaica del mundo" (que por
no ser no era ni fotovoltaica) y que unos años después salió camino del desguace sin que de allí saliera un solo kilovatio para la red ni a bien ni a mal.
Y no cabe duda, ese mérito no hay
quien se lo quite, que estuvieron al loro de las subvenciones públicas
disparatadas -y que tendremos que pagar todos religiosamente- que
convirtieron la instalación masiva, y de cualquier manera, de paneles
fotovoltaicos en tierra en el chollo del siglo equiparable, sin ningún
género de dudas, a los mejores tiempos de la burbuja inmobiliaria
sólo que con las perritas de los impuestos y de todos y cada uno de los
españolitos y que, como todas las burbujas, está a punto de dar el
cañonazo por insostenible en términos económicos y, en el caso de
Tenerife, incluso ambientales. Porque es que a estos chiflados, si los
dejan, te tapan hasta El Teide de paneles, que no crean que no se les
ha pasado ya por la cabeza a algunos.
Pero
yo no conozco ningún caso, puede que lo haya en territorio continental
pero yo no lo conozco, en el que una administración pública haya puesto
a disposición de inversores de toda condición y pelaje, que esa es
otra, suelo público en cantidades industriales, al pie de un espacio
protegido reconocido como 'Monumento Natural' para plantar de paneles
la que ellos vuelven a denominar como "la mayor huerta solar del
mundo". Que no me extraña porque a poca gente -y mucho menos desde una
administración pública- se le puede llegar a ocurrir semejante
barbaridad junto a un polígono industrial inmenso donde ningún techo
está ocupado por panel fotovoltaico alguno. Y no es sólo eso, sino que
tampoco es de extrañar que los especuladores -reconvertidos
repentinamente al ecologismo- hayan entrado en Arico cual elefante por
una cacharrería pa' dentro, con maquinaria pesada como la que se
utiliza en la minería a cielo abierto, aplanado lomas y taponando
barrancos, a la vista de lo que comenzó haciendo el ITER en Granadilla.
Ni el más mínimo respeto al entorno protegido hasta el punto de que no
han sido capaces de construir aunque sólo sea una pequeña pared decente
en el entorno de Montaña Pelada, aunque sólo sea por un respetito a eso
que ellos siempre llaman 'lo nuestro' pero refiriéndose, obviamente, a
que lo consideran de su particular propiedad o finca.
Y
todas estas prisas y salvajadas sólo para adelantarse al decretazo que
promete acabar con estas barbaridades este mismo mes a la vista de que,
los que están siempre dispuestos a dar el pelotazo aunque sea a costa
de su propia madre (en este caso nuestro suelo y nuestros impuestos),
no están por el autocontrol o por la sensatez. Y claro que hay que
parar esto, que ya lo advertíamos nosotros hace dos años,
y primar las plantas más pequeñas sobre techo o, en todo caso, lugares
degradados como el vertedero de Arico donde lo que pretende el Cabildo es dar otro pelotazo pero con la energía eólica a mayor gloria de la multinacional francesa que tiene metidas sus garras en el transporte público de Tenerife -que así nos va-
por medio de Metropolitano. Sobre un suelo, no se lo pierdan, que en su
día fue expropiado a cuatro desgraciados que cobraron el metro cuadrado
a poco más de lo que te podía salir un cortado de la época.
Que otro día les hablaremos de cómo el Cabildo, al igual que hiciera hace tres años
con un supuesto parque eólico ¡que abastecería de electricidad al
tranvía! (y de lo que no han vuelto a hablar en esos términos supongo
que por la escasa vergüenza que les pueda quedar), les ha vendido la
moto a la prensa -muchos medios lo han recogido sin rubor de ningún
tipo- de que ahora lo van a alimentar al chisme ("en un gran
porcentaje") con paneles fotovoltaicos instalados sobre las cocheras de
Taco. En fin, una cosa en principio positiva pero con la que la máquina
de propaganda no se ha resistido, nuevamente, a tomarnos a toda la
ciudadanía como a una manada de auténticos ignorantes. Vamos, como lo del cartelito del Loro Parque
que reza: "Estas instalaciones funcionan con energía renovable
suministrada por el ITER". Y todos a chuparnos el corneto de camino.
Y
en fin, que con esto de las energías renovables yo creo, y obviamente
es sólo una opinión, pasa como lo del sentimiento independentista de
muchos canarios de bien. No se puede ser independentista y seguirle el
juego al editorialista de 'El Día' que históricamente ha trabajado por
el enfrentamiento entre canarios. Y, de la misma manera, no se puede
creer en las energías alternativas y, al mismo tiempo, seguirle el
juego a los que sólo ven en esto el pelotazo, los mismo que han
intentado un golpe de mano con el concurso eólico situándonos a la cola
de Europa en una tierra que, hoy por hoy y hablando de mínimos, debería
autoabastercerse al menos en un 30% de energías limpias mientras los de
'lo nuestro' (lo de ellos) nos tienen por debajo del 5%. Eso sí, con
mucha propaganda y metidos en una crisis energética que amenaza con
mandarnos a todos al carajo, cuando ya hay islas por ahí
que no sólo se autoabastecen sino que exportan energía eléctrica
procedente de los molinos. Que manda huevos la cosa, como decía el otro belillo que mandaba al ejército a tomar islotes "al ala y con viento de poniente.."
¿Le
ha explicado el señor Melchior a los ciudadanos de Tenerife de dónde
van a salir las perritas para que los que han invertido en su
gigantesca huerta solar de Granadilla se pongan morados? Obviamente no,
pero a mí no me importa contarlo: De los impuestitos y de la tarifa
eléctrica que pagamos todos los pringados que llegamos a fin de mes
haciendo juegos malabares de máxima dificultad cada día.

Noticias Relacionadas:
|