El nuevo presidente del CGPJ solo tiene un problema: “es demasiado religioso”
|
|
|
|
Pablo Molinero
|
|
martes, 23 de septiembre de 2008 |
|
A la hora de valorar la elección de Carlos Dívar, desde hace 7 años
presidente de la Audiencia Nacional, técnico de un gran prestigio y nada
político, como presidente del CGPJ, no podemos entender algunas de las
críticas que ha recibido.
Desde Jueces para la Democracia y por parte de algunos de los vocales
progresistas recientemente nombrados al CGPJ, la crítica que se le ha
dirigido es que es una persona con convicciones religiosas. Así sin más Y
da a entender que por tener tales convicciones se encuentra en un supuesto
de incompatibilidad profesional para el ejercicio de un cargo público, el
que sea.
Ante un nombramiento que para la gran mayoría de la sociedad resulta
positivo ya que reduce la imagen politizada de este órgano del poder
judicial, que además el Ejecutivo dice que puede favorecer los consensos y
de quien los medios de comunicación resaltan su talante conciliador, Jueces
para la Democracia y algunos vocales progresistas esgrimen un argumento
inaceptable e incomprensible: que tiene convicciones religiosas.
Quizá el vocal de al lado las tendrá también, o será ateo, militante de
Greenpeace o Amnistía Internacional, o todas o varias de las posibilidades
anteriores, pero solo el hecho de tener convicciones religiosas, inhabilita
al señor Dívar como Presidente del CGPJ. ¿Acaso Carlos Dívar apoya sus
decisiones judiciales en versículos del Evangelio, el Corán o el Talmud?.
¿Recibe llamadas de Benedicto XVI cuando instruye con notoria eficacia y
honestidad un proceso contra un narcotraficante o un terrorista, hechos por
los que se encuentra entre las personalidades en España necesitadas de
especial protección frente a criminales de esa índole?.
El OLR se pregunta por el origen de esa hostilidad hacia la religión, la
cual cuestiona la capacidad de esos vocales del CGPJ y del portavoz de
Jueces para la Democracia, cuando las decisiones que tengan que tomar
incluyan , por ejemplo, el derecho a la objeción de conciencia.
Recordamos e insistimos en la importancia de que la religión sea reconocida
como un elemento positivo para la convivencia social, y que las
personalidades públicas puedan expresar abiertamente sus convicciones sin
que ello menoscabe su desarrollo profesional, ni suponga algún tipo de
discriminación inconstitucional.
Pablo Molinero es el portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y
de Conciencia

Noticias Relacionadas:
|