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CNT
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martes, 14 de octubre de 2008 |
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Los
gobiernos europeos y norteamericano han aprobando recientemente
medidas económicas dirigidas a "salvar" al sistema bancario,
culpable en gran medida de la actual crisis. Esto me plantea las
siguientes reflexiones por lo que respecta al sistema bancario
español.
Durante
al menos la última década las entidades bancarias ha visto crecer
su cuenta de beneficios de forma que si un semestre era bueno, el
otro era mejor. Fruto de ello fue una política de expansión y
crecimiento que ha llevado al Santander y al BBVA a estar entre los
15 o 20 bancos mayores del mundo. Estos beneficios en gran medida son
consecuencia de movimientos especulativos en Bolsa, pero también de la
relación cómplice entre bancos e inmobiliarias que generaron un
"boom" de la construcción, la promoción de la venta de
viviendas en detrimento del alquiler; el aumento de los precios del
suelo y el metro cuadrado construido por encima de lo razonable, a lo
que contribuyó el mantener un elevado número de pisos vacíos. Por
último, las facilidades otorgadas para la contratación de hipotecas
incrementó el número de personas endeudadas que con la subida de
los precios y de sus cuotas se han visto ahogadas por no poder hacer
frente a los pagos. El "boom" se ha convertido en un "bum".
Los
bancos ahora van a ver reducidos sus beneficios (yo todavía no he
oído que vayan a tener pérdidas) por efecto de una crisis económica
por ellos generada, y es entonces cuando el gobierno del Estado, para
el sostenimiento de un edificio que ha crecido demasiado y que no me
creo que se tambalee, viene a apoyar a esos mismos que en su afán
avaricioso de obtener más y más beneficios no tomaron ninguna
medida previsora, pero que además están a salvo de cualquier
posible cataclismo, no sólo por los millones de euros que ganan
anualmente, sino por toda una serie de blindajes en sus contratos que
ya quisieran para sí los trabajadores y trabajadoras. Y son esos
mismos los que después hablan de facilitar el despido y congelar los
sueldos.
De
la política del "dejar hacer" han cogido sus ventajas en tiempos
de bonanza económica (ventajas para los que pueden disfrutar de
ellas, claro, y estos son los ricos, doblemente claro), más cuando
los vientos no son tan favorables claman por el intervencionismo. Si
exigen continuamente el respeto al neoliberalismo económico cuando
ganan cifras inimaginables para cualquier ciudadano o ciudadana de a
pie ¿por qué ahora se les ha de dar la más mínima facilidad sin
exigir la más mínima contraprestación? ¿por qué la clase
trabajadora tiene que luchar continuamente para que no se recorten de
sus derechos y los bancos y demás entidades financieras obtienen
todo lo que desean con tan sólo decir ¡ay!? ¿dónde está la
ventaja para la gente de que el dinero de todos y todas se destine a
mantener un sistema económico injusto, en el que prima la
acumulación de riquezas en manos de unos pocos en vez del reparto o
redistribución de las mismas? ¿En qué beneficia a los miles de
hipotecados e hipotecadas que ya sólo trabajan (quien todavía
conserva su empleo) para que su salario desaparezca entre las
convulsiones de ese nuevo ogro llamado Euribor cuya sóla mención
causa pavor entre la población adulta? Esos millones de euros que
vamos a poner todos y todas a través del Estado ¿van a servir para
detener los desahucios por impago?
En
un sistema de justicia, llamémosle "común", al culpable de un
delito se le castiga. En otros más avanzados se combate el delito y
se reconviene al delincuente, pero éste es lo máximo, a los
culpables del delito de haber generado una crisis mundial se les
premia para que, aunque baje el negocio, ellos sigan manteniendo sus
beneficios. Prueba de ello es que el anuncio de los avales europeos
ha servido para que los especuladores bursátiles obtengan nuevas
ganancias. Ante esto sólo se me ocurre decir lo que mi simple lógica
me dicta: como ellos son los inductores de la crisis ¡¡Qué la paguen
ellos!!.
J.
Luis Real Baltar.
Acción
Sindical y Social

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