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Oujda/ Los marroquíes de los barrios populares
de esta ciudad fronteriza con Argelia se vuelcan con la comunidad
subsahariana que habita en campamentos por sus alrededores a la espera
de encontrar un hueco por el que dar el salto a España
El temporal de lluvia que ha azotado sin piedad a
Marruecos en las últimas semanas no ha dejado títere con cabeza. El
saldo, en pérdidas humanas y materiales, ha sido "dramático", cuenta a
ACN Press Chakib Al Khayari, de una asociación que trabaja por el
desarrollo del Norte de Marruecos en la provincia de Nador. "Serán
muchos más, es difícil conocer las cifras exactas de muertos", valora,
pero da un dato aproximado: Más de sesenta marroquíes, niños, mujeres y
hombres, habrían perdido la vida tras las lluvias del último mes.
Cientos de familias, continúa, se han quedado sin casa, "mucha gente lo
ha perdido todo". Y se calcula que hasta cuarenta mil personas podrían
quedarse sin empleo. "Todo el país ha resultado afectado, pero sobre
todo en el norte muchas empresas han sido declaradas siniestro total".
Un polígono industrial de Tánger quedó "totalmente inundado" y "casi
dos centenares de empresas están sumidas en la quiebra".
Pero las lluvias también han causado estragos entre la población
subsahariana refugiada en Marruecos, en ciudades como Oujda, a la
espera de dar el salto a España. Varios grupos intentaban pasar a
Melilla esta semana aprovechando el fallo en algunas infraestructuras
colindantes con la frontera que separa Marruecos de la ciudad autónoma
española. Algunos lo intentaban por la valla, que sufrió algunos daños;
otros, por las compuertas del arroyo Medina que quedaron abiertas.
"ESTÁN BLOQUEADOS"
"Ahora están bloqueados, cada vez hay más subsaharianos en el norte del
país, pero estos días no podrán poner en marcha sus pretensiones de
colarse en España". Habla Hicham Baraka, de una organización que
trabaja con los indocumentados en Ouda. Baraka lanzaba un llamamiento
la semana pasada, "para ayudar a la comunidad subsahariana, que lo ha
perdido casi todo con las lluvias".
Están recogiendo mantas, ropa, comida, medicamentos, plásticos para
cubrir las tiendas de los campamentos móviles situados en el bosque y
en la frontera con Argelia. "Los primeros en ayudar han sido los
marroquíes de los barrios populares de Oujda; aquí hay mucha
solidaridad, todos somos hermanos".
Ahora esperan poder "socorrer a la comunidad subsahariana, para que
puedan vivir lo más dignamente posible". Baraka sabe que habrá más
intentos de cruzar a España, por mar o por tierra, pero "para ello
tiene que cambiar el tiempo, ahora están encerrados por el temporal".
Dice que los grupos que han aprovechado el fallo de algunas
infraestructuras en la frontera con Melilla para colarse "eran grupos
residuales, que estaban ya por los alrededores de Nador". La mayoría,
añade, "siguen viviendo en campamentos en Oujda", donde esperan su
oportunidad más de dos mil subsaharianos, "muchos más que durante este
verano".

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