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El hallazgo de los restos en sedimento arenoso
cubierto completamente con "mucha cantidad de cal" responde a la
tradición oral de este tipo de enterramientos. Además, el hallazgo de
dos casquillos de bala, una vaina de fusil, una medalla y un botón,
hace pensar que los arqueólogos están ante uno de los pozos en los que
se arrojó a las víctimas de la Guerra, a pesar de que serán las pruebas
bioquímicas y forenses las que diluciden cómo murieron estas personas y
quiénes son.
Según la tradición popular, podría haber en el Pozo más de una veintena
de cuerpos, pues serían dos camionetas las que habrían llegado hasta el
lugar para depositar a estas personas en hueco en el que aún no se ha
determinado su profundidad concreta. Sí se ha podido constatar que los
dos fragmentos de cráneo, de 15 y 20 centímetros cada uno, han
aparecido muy cerca uno de otro.
El director de la excavación puso en valor las complicaciones técnicas
de este trabajo, hasta el momento único en Europa, pues los arqueólogos
trabajan a más de 50 metros de profundidad con un diámetro de la boca
del pozo de tres metros. El espacio es muy reducido y por ello sólo
pueden permanecer en él tres personas y un máximo de seis horas diarias.
La peligrosidad de la zona y las condiciones de espacio no permiten que
los familiares puedan seguir desde ese mismo lugar la recuperación de
los cuerpos de sus posibles familiares, por lo que se han instalado en
una de las casetas cercanas una cámara de infrarrojos para que puedan
presenciar los trabajos. "Además, no hay que olvidar que es el
escenario de un crimen y no todo el mundo está preparado para
enfrentarse a ello", aseveró Jiménez.
Será en un mes cuando se prevé concluyan estos trabajos y se pueda
determinar finalmente, tras los análisis bioantropológicos y forenses,
la identidad de las personas que pudieron ser arrojadas en este pozo.
En estos momentos, ya se ha dado traslado del hallazgo a la Justicia y
a la Guardia Civil para que se puedan tomar las medidas oportunas para
extraer los cadáveres. Jiménez añadió que, una vez identificados los
cuerpos, serán inhumados en el cementerio municipal por si es precisa
una posterior investigación.
Los trabajos vienen realizándose desde el pasado 16 de junio en el pozo
del Llano de Las Brujas, en Montaña Blanca y una vez que el grupo de
arqueólogos constató el hallazgo, también se dio aviso a la Asociación
de la Memoria Histórica de Arucas, quienes están afectados, "una mezcla
de desánimo y alivio", dijo Jiménez, pues como ejemplo, la presidenta,
Pino Sosa, tiene la información de que su padre fue arrojado en este
Pozo.

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