Claves del triunfo
En su victoria ha tenido mucho que ver el apoyo logrado en los Estados
decisivos de Florida, Pensilvania, Ohio y California, que aportan 27, 21, 20 y
55 votos, respectivamente, y que siempre han sido determinantes en la historia
electoral del país. El candidato demócrata ha vencido también en Virginia, que
tiene 13 votos, tras un recuento de infarto en el que nadie se ha atrevido a dar
un seguro ganador hasta bien avanzado el escrutinio, pues hasta ahora había sido
un sólido bastión republicano desde las presidenciales de 1968.
Otra de las claves del triunfo de Obama ha estado en el apoyo conseguido en
los grandes Estados del este del país, como Maine, Vermont, Massachusetts,
Connecticut, Delaware, Maryland, New Hampshire, Nueva Jersey, Pensilvania y
Nueva York, además del Distrito de Columbia, que acoge a la capital del país,
Washington, y el Estado de Illinois, de donde es senador.
Mientras, el republicano John McCain mantuvo la esperanza durante
buena parte de la noche electoral con importantes victorias en el sur, como
Tennessee, Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Georgia y Tejas, lo que no ha
sido suficiente para lograr la victoria global, sobre todo después de perder
Pensilvania y Ohio. Alrededor de las 5.30 de la madrugada, el senador por
Arizona ha comparecido ante sus seguidores en la capital de su Estado, Phoenix,
y ha reconocido su derrota.
Jornada histórica
Y sin duda, otra explicación del resultado de estas elecciones hay que
buscarla en la afluencia masiva de los ciudadanos a las urnas,
movilizados ante el llamamiento de Obama de un deseo de cambio en la dirección
del país, que han visto encarnado en el candidato demócrata.
Desde las primeras horas de este martes, millones de estadounidenses formaron
largas colas para ejercer su voto. El pistoletazo de salida en la mañana de este
largo e histórico 4 de noviembre lo dio la localidad de Bennington, en el Estado
de Vermont, el más madrugador, aunque los primeros votos se habían ya registrado
antes, durante la madrugada, cuando se abrieron las urnas del pequeño pueblo de Dixville Notch, en New Hampshire, que dio la
primera victoria a Obama.
Poco a poco, a medida que iba amaneciendo en los distintos Estados, se fueron
abriendo los colegios electorales en todo el país, que en general ofrecían
imágenes de largas filas de personas esperando su turno. El censo electoral se
calcula en unos 153 millones de votantes (casi el 75% de las aproximadamente 200
millones con derecho al voto) y, a falta de los datos oficiales definitivos, se
espera que el nivel de participación alcance los dos tercios, hasta 130
millones, lo que supondría la mayor participación desde hace 48 años.