 Rabat/ Casi la mitad de las mujeres (43,5) que se dedican a
la prostitución en Marruecos no usan preservativo como medida de
prevención. Lo dice la Organización Panafricana de Lucha contra el Sida
en Marruecos, la Opals. Esta institución acaba de presentar los
resultados de un estudio realizado en enero de este año tras
entrevistar a medio millar de profesionales del sexo, un tema todavía
tabú en el reino alauita.
El trabajo de campo se puso en práctica en ciudades
como Rabat, Azrou, Khenifra, Beni Mellal, Meknés, Fez o Agadir; y,
según los resultados obtenidos por los investigadores de la Opals, son
la pobreza y el analfabetismo las principales causas que abocan a
muchas mujeres marroquíes a ganarse la vida vendiendo su cuerpo.
Exclusión social y profesional. El estudio arroja que más del 31,5 por
ciento de estas mujeres nunca han ido a la escuela y el ochenta por
ciento ha superado, a lo sumo, el Bachillerato.
Hadiya trabaja en la medina de Rabat. Es su territorio, y el de muchas
otras compañeras. Su vida está en la calle. Forma parte de ese ochenta
por ciento de mujeres, niñas en su caso, marroquíes que nunca terminó
sus estudios. Ella no acabó sus años de escuela. Una disputa con su
familia la arrojó a la calle, donde vive y trabaja desde que cumplió
los doce. Ahora tiene quince.
También encaja dentro de la categoría del 59,4 por ciento de mujeres
que, según la Opals, ha tenido relaciones sexuales remuneradas entre
los nueve y los trece años. Empezó a los doce. Primero, para buscar
protección entre hombres más mayores y mejor posicionados que ella. Más
tarde, ahora, para conseguir unos dirhams con los que llenarse el
estómago y viajar con un poco de cola, de pegamento. "Cuando me coloco
lo olvido todo, todo lo que hago y no me gusta; y sueño con lo que me
gustaría hacer". Quiere ser azafata de vuelo.
Un 32 por ciento de las mujeres dedicadas al comercio de sexo, dice el
informe, mantuvieron su primer encuentro con un cliente cuando tenían
sólo seis años. "La débil probabilidad de que las niñas a esa edad
accedan a una relación, nos hace abrir de nuevo el debate de la
pedofilia y la violencia sexual en un país donde este tema sigue siendo
tabú", insisten desde la Opals.
Divorciadas y diplomadas
Entre las marroquíes divorciadas (39,5 por ciento) y diplomadas (21 por
ciento), también hay un índice elevado de prostitución. La Organización
Panafricana explica estos datos atendiendo a las dificultades
económicas de uno y otro grupo. En la sociedad marroquí, explican, "es
complicado que una mujer divorciada encuentre pronto otro esposo y en
muchas ocasiones estas mujeres no tienen ningún otro medio para valerse
por sí solas". Muchas, añaden, "son repudiadas por su entorno familiar,
que les culpa de la separación matrimonial". En el caso de las
diplomadas, es en opinión de la Opals la dificultad de encontrar un
empleo remunerado en su campo lo que les aboca a la prostitución.
En general, continúa el informe, en todos los grupos de mujeres
dedicadas al comercio sexual en Marruecos sólo un 43,5 por ciento
utiliza preservativos como medida de prevención. Casi un tres por
ciento de las encuestadas, medio millar, "padece Sida", señala la
Organización Panafricana que llama a la puesta en marcha de campañas de
sensibilización entre las mujeres.

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