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2. El juicio (segunda parte)
(Frente al tribunal donde sienta la jueza, aparecen Andrés y Juanito, llamado pataperro.)
La jueza (dirigiéndose a Andrés)
Es usted Andrés Hernández
Andrés
Ya digo
La jueza
Diga sí o no
Andrés
Yo sí digo
La jueza
Dígale a este tribunal por qué esta usted aquí.
Andrés
Bueno, pues... ¡para qué va a ser! ¡Humm! Yo solo quiero que este ladrón me pague las cabras que me robó.
La jueza
¿Así pues afirma que fue él quien se las llevó de su corral?
Andrés
Ya digo. Y si no fue él, mandó a alguien, que de siempre ha sido amigo de lo ajeno.
La Jueza
¿Trae pruebas para mantener la acusación?
Andrés
Pruebas, pruebas... ¿Qué más pruebas quiere que tenga?; hace ya cosa de un mes que las echo en falta.
La jueza (mirando al calendario de la pared)
Eso fue a primeros de Febrero, ¿cierto?
Andrés
Pues sí, tuvo que ser.
La jueza
Y testigos, ¿tiene testigos?
Andrés
Testigos, testigos... ¡Humm! Nadie coge lo ajeno a la vista, ¿no es verdad? Lo sé y no hay más que hablar.
La Jueza
¿Pero las ha reconocido usted o las ha visto en su poder?
Andrés
En la barriga es donde puedo ver que están, ¿dónde si no?
Jueza
Explíquese
Andrés
¡También tú! Pues qué va a ser...; que se las comió.
La Jueza (a Juanito pataperro)
¿Qué tiene que decir en su defensa?
Juanito
¿A cuento de qué voy a defenderme de algo que no he hecho?
Andrés
Abra el ojo, que es un mentiroso de cuidado
La jueza
(A Andrés) Hable solo cuando le pregunte. (Mirando a Juanito) ¿Donde se encontraba usted la primera semana de Febrero?
Juanito (entornando los párpados y frunciendo el ceño)
¡Uf! Chiquito problema, mi´ja. Aunque ahora que lo pienso, en casa mi hermana.
La jueza
¿Tiene pruebas?
Juanito
Pues si mi hermana y mi sobrina son pruebas, sí. Puede usted llamarlas cuando quiera.
La jueza (al alguacil)
Que pasen
Juanito (al alguacil)
Quietito, Marcelo; bien sabes que está en La Palma. (A la jueza) Puede llamarla, que a esta hora siempre está en casa.
La jueza
¿Se..., se comió usted las cabras, como dice la parte denunciante?
Juanito
Yo no como sino verdura, mi niña. Ya no tengo sino tres dientes; bien lo ves. ¡Mira! (Se introduce el dedo en la boca; da unos pasos hacia el estrado).
La jueza
¿Mandó usted a alguien que lo hiciera?
Juanito
Mandar,
mandar...; lo que se dice mandar yo nunca he mandado a nadie, la que
mandaba era mi mujer y ya se murió, ¿oyó? Además, que cada uno coma lo
quiera, ¿no es verdad, Marcelo?
La jueza
¿Sabe usted quien pudo ser?
Juanito
¿Quién, el ladrón...? ¡Quién va a ser! ¿Es que no lo sabes, mi´ja?
Jueza
No, para eso estamos aquí.
Andrés (A Juanito)
Ata la lengua, o lleva cuidado ¡Avisado!
Juanito
Pues no sabría decirle; además ya le he dicho que el mes Febrero lo pasé en La Palma. Marcelo se lo puede decir (mirando al alguacil) ¿O no te acuerdas, ya? (El alguacil permanece en silencio) ¿Se da cuenta?
La jueza
¿Tiene algo más que decir?
Juanito (mirando hacia atrás, al ayudante del alguacil)
Ese muchacho estaba en el muelle cuando bajé del ferry, hará cosa de una semana. ¿No es verdad, queridito?
La jueza (poniéndose de pie)
Pueden marcharse.
Andrés (con cara de preocupación)
¿Y mi dinero?
La jueza
Salga de aquí antes de que me arrepienta y los meta a los dos en el calabozo.

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