El patrimonio religioso de Hermigua cuenta, además de con
el antiguo convento dominico de San Pedro Apóstol, con la iglesia de la Encarnación, situada
en el valle bajo. Sabemos que antes de que se erigiese la actual parroquia
existía una pequeña ermita hacia 1611, como consta en una descripción de la
isla de La Gomera
en el siglo XVIII existente en el archivo de Museo Canario de Las Palmas de
Gran Canaria. La parroquia se fundará un poco más tarde, en 1642 tras la visita
de don Eugenio de la Cruz,
quien había conseguido un acuerdo con los beneficiados de la parroquia de la Asunción de San Sebastián
para establecer en este lugar una nueva parroquia que completase el culto junto
con el convento de los padres predicadores.
Hacia 1711 se derrumbó este pequeño edificio debido a su
mala fábrica, procediéndose rápidamente a su reconstrucción por parte de los
vecinos del pueblo. Gracias a que conservamos documentación fotográfica de esta
primitiva iglesia sabemos que constaba de un solo cuerpo con portada de medio
punto de campanas con la cruz como último elemento. Ésta poseía en su Capilla
Mayor el retablo de dimensiones más grandes de la isla. Constaba de cinco
calles y dos cuerpos con ático que sólo es alcanzado en tamaño por algunos
ejemplos puntuales como el retablo mayor de la Catedral de los Remedios
de La Laguna. Tras
una reforma se desmanteló este retablo quedando sólo dos cuerpos que hoy
corresponden a los testeros de las naves laterales de la iglesia. A finales del
siglo XIX el estado de la parroquia era ruinoso y presentaba claros signos de
abandono. Finalmente en 1911 se decide realizar una nueva construcción. Ésta se
le encarga al arquitecto diocesano Antonio Pintor, quien la realizó con aires
neogóticos como también hiciera un poco más tarde en la vecina iglesia de San
Marcos de Agulo. La obra estaba a medio acabar en la década de los años veinte
y hasta los cincuenta no va a finalizarse.
En su interior se conservan algunas piezas bastante
interesantes para el campo de la escultura. Por encima del resto la imagen de la Virgen de la Encarnación, escultura
atribuida al escultor orotavense Fernando Estévez (1788-1854) y que existe en
la parroquia al menos desde finales de la década de los veinte del siglo XIX.
Se trata de una escultura muy clasicista donde la serenidad del rostro se
acompaña de un ligero movimiento en su cuerpo y en las manos. Para su
realización se empleó no sólo madera sino también telas encoladas y
policromadas que son las encargadas de imprimir la viveza que tiene la pieza.
Desde su realización ha presidido el nicho central del retablo de la capilla
mayor, donde hoy se encuentra.
Otra de las piezas más interesantes es una Virgen de los
Dolores que recientemente ha sido atribuida al escultor palmero Aurelio Carmona
López (1826-1901) y que destaca por la dulzura del rostro que mira al cielo y
la magnífica factura de las manos y el tratamiento del cabello. Es sin duda una
de las mejores imágenes dolorosas existentes en la isla de La Gomera. Podemos fecharla a
finales del siglo XIX y probablemente
tuviera retablo propio, aunque hoy comparte uno de los laterales del extinto
principal de cinco calles. Se encuentra en la nave del evangelio bajo una
pintura de la Anunciación
de factura popular.
Así pues encontramos que Hermigua posee un
patrimonio histórico artístico muy interesante y que merece la pena ser
descubierto ya que, tanto los dos templos parroquiales como su pescante guardan
conexión del desarrollo de un municipio que durante mucho tiempo fue el más
próspero de toda la isla de La
Gomera.
Pablo Jerez Sabater
Doctorando en Historia del Arte. Universidad de La Laguna.