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Casablanca/ ¿Judíos de Marruecos o extraterrestres? Así titula
la Fundación de Patrimonio Judío marroquí uno de los folletos que se
pueden consultar en el museo de la comunidad judía en el reino alauita,
situado en un barrio residencial de Casablanca; el único de toda África
y el mundo árabe. Las leyendas y tradiciones locales, dice, hablan de
que los judíos habitaban en Marruecos antes de la llegada de los
romanos, en los albores de nuestra era. Desde hace más de dos mil años,
están asentados en tierras bereberes.
Hasta el 17 de noviembre de 1915, en la bandera
marroquí lucía una estrella de seis puntas, como la Estrella de David.
La modificó por la actual de las cinco puntas el francés Lyautey, en un
momento en el que en Europa las seis puntas se utilizaban para
distinguir a los judíos del resto de comunidades.
Siempre han sido una comunidad importante en Marruecos. Hace menos de
medio siglo todavía poblaban las ciudades del reino cerca de 300.000
judíos; hoy sólo quedan entre cinco y seis mil. "¿Cómo que cómo es
nuestra convivencia con los musulmanes?; nosotros estábamos aquí antes
que ellos", bromea uno de los asistentes a la fiesta. Lleva años
afincado en España, pero ha viajado a Casablanca estos días para
celebrar la Januka, la fiesta de las luminarias, que conmemora la época
de la hegemonía helénica en Israel.
Minutos antes de nuestra conversación, el rabino -que acababa de llegar
de Nueva York- pronunciaba unas palabras ante la comunidad judía de la
capital económica del país, reunida en gran parte en una de las
escuelas judías de Casablanca. Decenas de judíos marroquíes residentes
dentro y fuera de las fronteras del reino se han juntado un año más
para celebrar la fiesta.
"La comunidad no está muerta". Eso es lo que importa para Simon Levy,
secretario general de la Fundación Cultural Judío-Marroquí y director
del Museo Judío. Eso, "y que hay un millón de judíos oriundos de
Marruecos repartidos por todo el mundo; Marruecos es el centro de esa
comunidad". Un centro en el que se reservan sus propios espacios:
escuelas, comercios -carnicerías y bodegas de vino-, sinagogas -en
Casablanca todavía quedan en activo una veintena de las ochenta que
hubo-, dos tribunales para asuntos religiosos, clubes sociales,
dispensarios médicos y una amplia red de recursos sociales.
"Aquí marroquíes musulmanes y judíos convivimos en perfecta armonía"
dice afable una de las mujeres que está sentada en el sector femenino
del salón donde se celebra la Januka. Levy está de acuerdo, pero
recalca que son comunidades cerradas y que "no suelen darse casos de
matrimonio entre unos y otros, ni se aceptan fácilmente las
conversiones".
EL RACISMO VIENE DE EUROPA
Sentado en el despacho de su museo, Levy repite una y otra vez que la
comunidad judía sigue existiendo, que no se ha extinguido, gracias a
los países árabes, como Marruecos. "La gente está equivocada; hablan
del odio de musulmanes y judíos, las cosas no son así". En Marruecos,
por ejemplo, -dice- "fue con Petain, en 1940, cuando la Administración
francesa empieza a aplicar el Estatuto de los Judíos". Su padre se
quedó sin trabajo. "Se nos prohibieron muchas cosas, entre otras,
ejercer la profesión de comerciante".
Cuando se le pregunta por el exilio de los judíos de Marruecos, Levy
habla de varias causas, pero destaca la campaña de Israel, "la presión
del sionismo", para atraer a judíos al territorio en los años sesenta.
"Mohamed V se oponía a la partida de los judíos, pero en el 61 muere y
cambia la historia con Hassan II, que aceptó nuestra salida".
En el Círculo de la Unión, uno de sus clubes de reunión en Casablanca,
Sam Danan precisa que las partidas de judíos empezaron en 1948, con
barcos clandestinos. "Muchos murieron y entonces se nos permitió la
salida libre del país". Se refiere al naufragio del "Egoz" una noche de
enero de 1961. Fallecieron 44 judíos.
"Eran familiares y conocidos nuestros, como todos los que se han ido
instalando en diferentes partes del globo", dice al tiempo que asegura
que él no tiene ninguna intención de marcharse de su país. Interrogado
sobre su visión de Israel, anota que "lo vemos con simpatía, muchos
judíos marroquíes viven allí; pero nuestra idea es la de la defensa de
la paz, siempre".

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