 No es un pájaro, ni un avión, es SuperWASP, un pequeño telescopio
diseñado para detectar planetas extrasolares que orbitan alrededor de
estrellas brillantes. No tiene la tecnología más puntera, ni es el
instrumento más innovador. No llama la atención por su espectacularidad,
ni tan siquiera por unas grandes dimensiones, pero SuperWasp se ha
convertido en uno de los mayores descubridores de planetas del Universo.
Situado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM), en la Isla
de la Palma, y junto a su hómologo del Observatorio Astronómico de
Sudáfrica, operan permanentemente a lo largo de todo el año rastreando
el cielo visible en el hemisferio norte y sur. Hasta el momento, este
humilde sistema ha descubierto ya un total de 24 planetas extrasolares,
todo un verdadero éxito.
El telescopio posee un sistema que consiste en ocho cámaras de gran
angular que monitorizan simultáneamente el cielo. Está diseñado para
detectar planetas extrasolares alrededor de estrellas relativamente
brillantes mediante la técnica de tránsito. SuperWASP toma imágenes de
un enorme pedazo de cielo cada minuto. Cada cámara captura hasta 100.000
estrellas por imagen. Así, una sola noche de observación con este
instrumento genera unas 50 millones de medidas de brillo estelar.
“Debido a su gran campo de visión, SuperWASP puede hacer una imagen de
todo el cielo visible en aproximadamente 23 minutos”, explica el
investigador principal del proyecto Don Pollaco, de la Universidad
Queen’s Belfast.
La mayoría de los planetas extrasolares son detectados a través de su
influencia gravitacional en la estrella alrededor de la cual orbitan ya
que, a medida que el planeta se mueve, tira de ésta, alejándola o
acercándola.
Sin embargo, estos descubrimientos dependen del estudio de
cada estrella durante un periodo de semanas o meses, por lo que el ritmo
de descubrimiento resulta bastante lento.
Método de tránsito
SuperWASP utiliza un procedimiento diferente para detectar planetas: el
método de tránsito. Los tránsitos ocurren cuando un planeta pasa delante
de su estrella y bloquea parte de su luz temporalmente. De este modo,
desde la Tierra el brillo de la estrella aparece, de manera transitoria,
un poco más débil. El telescopio supervisa constantemente el brillo de
las estrellas en su campo de visión y alerta a los científicos de
cualquier variación debida a la posible presencia de un planeta.
El
método de tránsito también permite a los astrónomos deducir el tamaño y
la masa de cada planeta.
“La gran ventaja de esta técnica comparada con las demás es que permite
hallar más fácilmente los parámetros precisos del planeta, incluida su
densidad”, comenta Pollacco. Sin embargo, este procedimiento tiene como
contrapartida que el descenso en el brillo de la estrella apenas se
aprecia si el tamaño del planeta que pasa por delante no es
considerable. “En el caso de un objeto del tamaño de Júpiter alrededor
de una estrella como el Sol, la disminución del brillo es alrededor del
uno por ciento de su brillo”, ejemplifica el científico.
Cada posible planeta encontrado con SuperWASP es observado por los
astrónomos que trabajan en el Telescopio Óptico Nórdico en La Palma, el
Telescopio Suizo Euler en Chile y el Observatorio de Haute Provence en
el sur de Francia, donde utilizan instrumentos de precisión para
confirmar o rechazar el descubrimiento. El primer planeta detectado en
el ORM se le denominó ‘Garafía I’ en conmemoración al municipio donde se
ubica el Observatorio. “Ahora estamos comenzando realmente a explorar la
colección de diferentes sistemas planetarios ahí fuera”, comenta
Pollacco.
“GTC y SuperWASP podrán formar un gran equipo. El segundo
suministrará al primero y a otros telescopios de la zona objetos para
observar”, añade el investigador.
SuperWASP lidera el programa británico de detección de planetas
extrasolares, constituido por un consorcio de ocho instituciones
académicas que incluyen al Instituto de Astrofísica de Canarias,
Cambridge University, el Isaac Newton Group of Telescopes, Keele
University, Leicester University, Open University, Queen’s University
Belfast y St. Andrew’s University.

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