 La formación de la Vía Láctea se produjo en dos fases, la primera rápida y la segunda más lenta, según una investigación internacional, en la que participan científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), informó este organismo. Las observaciones, realizadas con el telescopio espacial Hubble, han permitido estudiar con una precisión sin precedente la edad relativa de 64 cúmulos globulares, unos de los objetos más antiguos del Universo.
El estudio lo ha realizado un grupo internacional de astrónomos,
formado por investigadores del IAC y de varios centros de Italia y
de Estados Unidos.
Según este estudio, el primer proceso fue rápido y durante el
mismo se formaron gran parte de las estrellas y los cúmulos
globulares que ahora pueblan el halo galáctico,, mientras que el
segundo fue más lento de acrecimiento o adición progresiva de otras
galaxias enanas que fueron devoradas por la Vía Láctea.
La investigación se ha centrado en el estudio de las edades
relativas de los cúmulos globulares de la Vía Láctea, que son
agrupaciones de estrellas muy viejas, y que constituyen una de las
claves principales para entender la formación y evolución temprana
de cualquier galaxia, explica el IAC en un comunicado.
Este estudio forma parte del denominado Hubble Treasury Program,
calificativo que reciben aquellas investigaciones preferentes que
integran el legado del Hubble.
Obtuvo la concesión de 130 órbitas de observación con el
telescopio espacial, lo que permitió estudiar 64 cúmulos globulares
con una precisión sin precedente hasta la fecha, agrega el IAC.
La diferencia entre la calidad de estos datos y los anteriores es
enorme y ha permitido desarrollar aproximaciones metodológicas
totalmente nuevas y más precisas para la determinación de edades,
indica en el comunicado Antonio Aparicio, investigador del IAC y
profesor de Física Galáctica en la Universidad de La Laguna (ULL).
Con la combinación de los nuevos datos y el desarrollo de un
nuevo método de análisis los investigadores han podido confirmar que
la mayor parte de los cúmulos globulares que rodean la galaxia son
muy antiguos, unos 12.800 millones de años, y tienen la misma edad,
dentro de un rango de 800 millones de años, lo que se considera muy
breve en este contexto.
Esto demuestra, añade el IAC, que el proceso principal por el que
se formó la galaxia dio lugar al nacimiento sincronizado de la mayor
parte de las estrellas y cúmulos globulares que pueblan ahora el
halo de la Vía Láctea.
No obstante, las observaciones han encontrado un grupo
diferenciado de cúmulos globulares más jóvenes que representan las
trazas de un proceso posterior y más lento, de unos 5.000 millones
de años de duración.
Estos cúmulos se habrían formado en galaxias enanas fuera de la
Vía Láctea que después fueron engullidas por ésta, y según señala
Antonio Marín, investigador del IAC, nunca se habían encontrado
evidencias tan claras de la presencia de dos grupos diferenciados de
cúmulos globulares dentro de la Vía Láctea, lo que implica un
proceso de formación de la galaxia en dos fases.
Respecto a los cúmulos más jóvenes, los astrónomos dicen que les
ha sorprendido el hallazgo al comprobar que presentan una relación
muy marcada entre su edad y su composición química.
Excepto el hidrógeno y parte del helio, los elementos químicos se
sintetizan en el interior de las estrellas que, a su muerte, son
arrojados al medio interestelar para ser reciclados en nuevos astros
y planetas.
Como era de esperar, prosigue el IAC, los cúmulos globulares más
viejos presentan unas abundancias dispares, pero no hay, por el
momento, una explicación a la relación entre la edad y composición
en los más jóvenes, ya que parece claro que se formaron en distintas
galaxias enanas.
Según Aparicio, la pregunta abierta en la que los investigadores
trabajan en la actualidad es cómo unos cúmulos formados en distintas
galaxias pueden obedecer a una única relación entre edad y
composición química.
Aunque los resultados no entran en contradicción con el modelo
teórico estándar de formación de galaxias, la investigación obliga a
los cosmólogos a replantearse el esquema vigente.
Según la investigación, el mecanismo de formación de galaxias no
sólo estaría regido estrictamente por las condiciones iniciales del
Universo, sino que tuvo que haber otros mecanismos en acción.
Estas observaciones suponen un reto para la cosmología que tiene
que ajustar su esquema para dar cuenta de este resultado, añade
Marín.
El artículo será publicado en marzo en la revista Astrophysical
Journal, y en el trabajo han participado los investigadores del IAC
Antonio Marín Franch, Antonio Aparicio y Alfred Rosenberg, además de
Giampaolo Piotto, de la Universidad de Pádua, y Ata Sarajedini,
investigador de la Universidad de Florida y coordinador general del
grupo internacional para el estudio de los cúmulos globulares, entre
otros investigadores.

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