 Santa Cruz de Tenerife/ Investigadores del Centro
Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Autónoma
de Madrid han pedido a los ministerios de Fomento y Medio Ambiente
que desestimen el puerto de Granadilla (Tenerife), y ven
improcedente la desprotección de su sebadal, uno de los de mayor
diversidad genética de Canarias.
Esta petición, a la que ha tenido acceso la Agencia Efe, ha sido
formulada en sendos escritos remitidos ayer a las ministras de
Fomento y del Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Magdalena
Álvarez y Elena Espinosa, respectivamente, por parte de biólogos que
expresan su "desagrado" ante la inminente construcción del puerto de
Granadilla.
Estos científicos son Ángel Luque, profesor titular de Zoología y
miembro del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad
Autónoma de Madrid, y José Templado, investigador del Departamento
de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias
Naturales y del CSIC.
Ambos son expertos en fanerógamas marinas y señalan que Canarias
es una de las regiones del planeta que alberga praderas de
"Cymodocea nodosa", además del Mediterráneo y la costa noroeste de
África, un ecosistema marino "entre los más amenazados" junto con
los arrecifes de coral y los manglares.
En el escrito dirigido a Elena Espinosa los investigadores
recuerdan que se dedican a la conservación del medio marino, asunto
en el que colaboran de forma asidua con el Ministerio, y lamentan
"profundamente" que se siga fomentando "una política de desarrollo
ajena a la sostenibilidad, a la que el Estado español debería estar
obligado por los compromisos adquiridos en los diferentes convenios
y directivas".
A ambos investigadores les "sorprende" que en vez de proceder "a
una protección estricta" de la pradera marina de Granadilla se
pretenda construir "en esta zona de enorme valor ambiental" un gran
puerto industrial, y más aún que se descatalogue su sebadal.
La descatalogación de una parte de esta pradera "que estorba
directamente al proyecto" resulta "totalmente arbitraria, ajena a
todo criterio científico y constituye un precedente que deslegitima
los catálogos de especies amenazadas".
Ello puede ocurrir porque cualquier administración podrá excluir
parte de una especie catalogada "en función de determinados
intereses de tipo económico o de cualquier otra índole", advierten.
Para los biólogos, una especie no puede "fragmentarse"
delimitando poblaciones "por líneas trazadas de forma arbitraria al
dictado de unos determinados intereses", puesto que una población
así delimitada "no es real y no hay razones científicas sólidas que
justifiquen esa descatalogación parcial".
En cualquier caso, señalan, y si hay argumentos científicos
opuestos debe prevalecer "el principio de precaución" como
establecen las directivas internacionales ratificadas por España.
"Lo cierto es que de llevarse a cabo el proyecto del puerto de
Granadilla no sólo se incidiría sobre la parte de la pradera
afectada de forma directa por la obra -la supuesta población
descatalogada- sino que se vería afectado todo el conjunto de la
pradera, puesto que el hábitat marino está interconectado", alertan.
Explican que el sebadal que se extiende más de 10 kilómetros al
noreste de Montaña Roja debe ser considerado como una unidad
ambiental "no fragmentable", y uno de sus principales valores reside
"precisamente" en su conjunto.
Esta pradera supone en superficie casi el 40 por ciento de todas
las de la costa de Tenerife y es la más extensa y la de mejor estado
de conservación.
Su división "arbitraria" y la previsible eliminación de parte de
ella por la construcción del puerto "restarían buena parte del valor
ambiental" del conjunto y probablemente comprometería la
supervivencia del resto del sebadal, se indica en el escrito.
Los biólogos piden desestimar el proyecto o buscar alternativas
de menor impacto ambiental, recuerdan que las praderas de
fanerógamas marinas "sufren una alarmante regresión a nivel global"
y precisan que en los sebadales canarios se acentúa su papel "como
productor primario del litoral".
Ello se debe a que la cobertura de algas de los fondos rocosos
está muy diezmada en las islas como consecuencia de la
superpoblación del erizo de Lima.
"Los sebadales constituyen la comunidad vegetal clímax en las
costas canarias y la importancia de la "cymodocea nodosa" y su
vulnerabilidad ha sido reconocida por el Gobierno canario al
incluirla en 2001 en el catálogo de especies amenazadas de
Canarias", añaden.
Precisan que informes científicos señalan al sebadal de
Granadilla como el de mayores dimensiones del Archipiélago, junto
con el de la Península de Jandía, en Fuerteventura, y Puerto del
Carmen, en Lanzarote.
Asimismo, la densidad del follaje, la biodiversidad asociada y su
estado de conservación "se consideran máximos dentro del
archipiélago", precisan los biólogos, que destacan la gran
diversidad genética hallada en este sebadal, cuando lo normal es que
sea muy baja y que las praderas estén formadas "por muy pocos
clones".
Ello se debe a que la reproducción de estas plantas marinas es
mayoritariamente vegetativa, por proliferación de rizomas, y muy
raramente por reproducción sexual, lo que sí sucede en el sebadal de
Granadilla.

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