En el momento que escribo este texto han pasado diez
horas desde que se diera a conocer públicamente esta sentencia del mantenimiento
de la suspensión cautelar del decreto presuntamente amañado por Medio Ambiente
y Domingo Berriel no ha dimitido y, lo que es mucho peor, el presidente del
gobierno Paulino Rivero ni le ha desautorizado ni lo ha cesado. Esto no va a
pasar porque en la larga memoria de la existencia de la democracia ceremonial
que conocemos ha sido muy poca la gente que contada con los dedos de una mano y
sobran dedos, el último ha sido hace pocos días el justamente discutido ex
Ministro de Justica Bermejo, ha tenido el valor y la dignidad de dimitir cuando
han visto que han hecho algo mal o han sido desautorizados por las
circunstancias como ha sido este caso. Después de una larga tarde de silencio
el gobierno canario, como no puede ser de otra manera, ha sacado una nota
volviendo a defender el puerto. Uno se pregunta qué demonios debe haber detrás
de toda esta patraña del puerto de Granadilla cuando tipos aunque mediocres
pero con futuro dentro de ATI como Domingo Berriel o Pedro Rodríguez Zaragoza
son capaces de poner sus cabezas en juego en todo esto para servir de tapadera
a los caza primas que defienden esta descabellada obra con el único fin del
enriquecimiento personal y lejos de todo interés general para servir a éstos de
mamporreros.
Estos días también hemos escuchado las escandalosas
declaraciones de otro mamporrero de este proyecto, éste de carga de vergas
finas y flácidas, como es el biólogo Antonio Machado que preside el montaje del
Observatorio del Puerto de Granadilla, institución completamente desautorizada
y totalmente parcial que lo único que se sabe que ha hecho hasta ahora es pagar
su sueldo, defendiendo el dichoso puerto con más vehemencia que el propio
contratista y beneficiario de las obras Antonio Plasencia. En mi opinión este
respetado biólogo y aristócrata vanidoso del
a contracorriente ha
conseguido con su presidencia y esta desaforada defensa de un proyecto que no
se sostiene bajo racionalidad alguna un gran mérito: ser el único biólogo de la
galaxia que defiende esta descabellada obra que va en contra de Canarias y del
verdadero interés general. Con el tiempo ya se le juzgará y veremos si esta
negra mancha de piche en su expediente habrá valido la pena para todos sus
logros. Quizá no le valga mucho pero eso ahora parece que no le importa.
No hay que engañarse, esta victoria de la ciudadanía
representada por la valentía y el trabajo de Ben Magec Ecologistas en Acción y
el abogado que ha llevado toda esta demanda Pedro Fernández Arcila, no
significa que se haya ganado la guerra sino que representa la consecución de
una importante batalla. Ya he dicho alguna vez que lo más probable es que esta
historia del puerto de Granadilla no se acabe nunca, lleva más de 30 años yendo
y viniendo, y siempre habrá un iluminado que desde el poder verá en estas
costas la fórmula mágica del enriquecimiento personal. Durante una década, en
distintos foros y desde distintas situaciones, se ha estado luchando contra
este disparatado macroproyecto y tras la alegría que ha habido hoy en el
entorno de las luchas sociales se sabe perfectamente que lo que queda por
delante es tan duro o más que lo que ha pasado. Hoy se ha demostrado que la
ciudadanía organizada es capaz de hacer mucho más, de mejor manera por el
interés general y con mucha más calidad, por el medio ambiente, la sociedad y
la economía de Canarias que los políticos que viven de nuestros impuestos y que
tienen como paradigma el Parlamento Autonómico que menos palo al agua da de
todo el estado español y que se permite el lujo de no admitir a trámite una
Iniciativa Legislativa Popular para proteger las costas de Granadilla o de
crear una auténtica Ley de Moratoria Turística y que contaron las dos con las
firmas de más de cien mil ciudadanos.
En la lucha contra este puerto ha habido de todo por
parte de la administración, la auténtica terrorista ambiental y social de
Canarias y la del no a todo lo que signifique desarrollo sostenible, desde
manipulación de unos informes ambientales, mentiras de intoxicación masiva de
los supuestos beneficios del puerto que se han ido desmontado una a una,
descalificaciones contra la ciudadanía, manipulación mediática e informativa,
chapuzas, falta de debate democrático y mucho golpe autoritario y más mentiras
y engaños burdos a las administraciones que sueltan las subvenciones para estos
proyectos como el gobierno de España ya las instituciones europeas. Ahora los
defensores de esta dichosa obra hablan estos días de los puestos de trabajo que
se pueden perder con la suspensión del puerto pero que en realidad, ellos lo
saben muy bien, no van a ser tantos y en todo caso lo que es pan para hoy será
hambre para mañana al dejar devastada una importante parte de nuestra costa y
la economía que de ella vive. Y es que de esta manera se ha vivido en Canarias,
del pelotazo burdo con Tindaya, el Icfem, Tebeto, la Playa de las Teresitas, las
moratorias turísticas del salmón, los negocietes de los colegas en los parques
marítimos, las marinas de San Andrés en el reverso de un sello de correos y una
total desconexión de la realidad social y económica de las islas que han sido
un paraíso de especuladores y de multinacionales que siempre han tenido las
puertas abiertas en este archipiélago bananero que, sin embargo, trata de
limitar los derechos de las personas que por causas de las penurias económicas
causadas por el capitalismo salvaje llegan hasta nuestro territorio. Han creado
un sistema económicamente dependiente de energías fósiles y grandes proyectos
que para nuestro archipiélago son inviables mientras que han marginado la
innovación y el desarrollo o lo más que han hecho es importarlo de postín
porque eso significaba cobrar una subvención. En Canarias se ha creado un
sistema meritocrático que valora al mediocre segundón y que ha condenado al
ostracismo cuando no a la inmigración y al destierro al auténtico capital
humano que por centenares de miles de personas se han criado y ha vivido en
nuestro archipiélago y han visto las cosas de otra manera pero que no les han
dejado expresarse. Ahora echarán la culpa a la ciudadanía concienciada que
lucha por su tierra y que entiende que el desarrollo puede ser de otra manera y
sostenible porque lo único que ellos han sabido hacer es cultivar el
monocultivo del pelotazo, de la especulación financiera y de la corrupción.
Ante estas patrañas la ciudadanía concienciada deberemos empezar, de una vez
por todas, a informar bien y a tratar de crear ciudadanos conscientes y con
capacidad democrática.
Ahora más que nunca el 14 de marzo habrá una
manifestación contra el puerto de Granadilla y que lejos de suspenderse será
una excusa más para mostrar la alegría pero para avisar que la ciudadanía en
lucha y democrática y pacíficamente organizada tiene mucho que decir sobre lo
que le conviene o no a la mayoría. Y eso se hace no como hasta ahora: sin
dogmas pero con debate y razones democráticas. ¡Gracias por días como éste
compañeros de Ben Magec!
Santi
Peña.
Me tienen
frito.
No más corrupcion! Respeten la opinion del pueblo, señores politicos! Basta ya de manipulacion, de ilegalidades! DE CORRUPCION!