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EL SAHARA OCCIDENTAL Y LOS DERECHOS HUMANOS
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Beatriz Martínez Ramírez
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lunes, 04 de mayo de 2009 |
La Resolución 1871 del Consejo de
Seguridad
Beatriz Martínez
Ramírez
Club de Amigos de la UNESCO de Madrid
3 de mayo de 2009
Al tiempo que "Francia impide que la ONU vigile los Derechos
Humanos en el Sahara", [i] Marruecos condena a Jalihena Abulhasan activista
saharaui defensor de derechos humanos a dos años de
prisión por un delito imputado sin pruebas. Ha ocurrido este 28 de abril en
Marrakech [ii]. El poder judicial puede
seguir delinquiendo legalmente, aunque demostremos su culpabilidad connivente
en las violaciones de los Derechos Humanos. Si el Consejo de Seguridad ha
contemplado la "dimensión humana" en la última lectura de la realidad hecha
sobre el Sahara occidental, reconozcamos la poca pericia en el uso sustitutorio
del término "derecho" por "dimensión". Imaginemos que la Proclamación se
denominara "Declaración Universal de los Sentidos Humanos". Otra cosa es el
sentido manipulado que el Consejo de Seguridad imprime a los Derechos Humanos
cuando hay que defender por encima de todo los Derechos del Capital. Del
capital que se mueve por Marruecos.
Este escenario lo comparo al que Peter Weiss creó para
su obra teatral "persecución y asesinato de Jean-Paul Marat", el Marat-Sade en
la versión española de Alfonso Sastre. En el salón del Consejo de Seguridad, convertido en el cuarto de baños
de la casa de salud, los Consejeros son como aquellos enfermeros que procuran
aliviar el tedio y la clausura de los enfermos mentales, montando con ellos una
obra escrita por Sade, cliente de la casa distinguido por el uso del arte y la
cultura. Sirven, con esa representación, a "los principios sagrados que el
solemne Decreto de Derechos del Hombre quedaron declarados".
El embajador francés,
Jean-Maurice Ripert, cual Carlota Corday, con un puñal humanitario de
fabricación marroquí escondido en el pecho, ensaya la toma de impulso para
asestar la cuchillada mortal. Sade, presente pero alejado de tempestades diplomáticas
y huracanes de críticas, ríe triunfante al pie de su silla en el Eliseo[iii].
Y aquí acaba la
comparación, pues entre las personas con autoridad para la representación del
drama, el coautor francés del Consejo decidió excluir el escenario saharaui, voz
de un pueblo personificado en Ahmed Boujari, representante del Polisario ante la ONU, espectador de esta farsa
y desde luego nada dispuesto a que el Sahara occidental corra la misma suerte
que el desdichado Marat. Pido comprensión al desaparecido Weiss y a mi amigo
Sastre por usar esta obra de la literatura universal para esta "boutade". El
asunto lo merece.
El Gobierno francés
ya no se anda con tapujos. Manifiesta a las claras y decide, remedo
metropolitano de los viejos tiempos de los Protectorados francés y español en
Marruecos, que el Sahara occidental debe formar parte del reino de Marruecos.
España se doblegará en el silencio, como siempre, y la "République Française" salvará
a sus "citoyen" de los efectos de la de la actual "crisis" y de futuras
explosiones de ira en los "banlieues". La paz social interna la hacen depender
del neocolonialismo.
Recordemos que en la
"corona roja" de París se reactivó y permaneció en vigor durante meses, en el
año 2005, el mismo estado de excepción impuesto durante la guerra de Argelia.
Su artífice fue el entonces Ministro del Interior, Nicolas Paul Stéphane Sarkozy de Nagy-Bocsa,
"Fachozy" para los nietos y biznietos de los antiguos colonizados que moran en
los suburbios de las ciudades francesas incapaces de poder sentirse ciudadanos franceses.
Estigmatizados durante años por una prensa que les achaca ser los responsables
de dar argumentos a los fascistas de Le Pen, insultados sistemáticamente por su
Ministro como de "racaille" (la más baja chusma)... Fachozy, digo, solucionó el grave
problema de racismo y xenofobia extendido por todo el suelo galo, limpiando con
"karcher" estos barrios. Y lo cumplió sobradamente. Dos de cada tres franceses
aprobaron su gestión. Este mérito, entre otros apoyos, le aupó a la presidencia
francesa.
Más allá de la coyuntura
en la que se encontró Francia en el Consejo de Seguridad, sin apoyo alguno, los
U.S.A. son los que tienen la sartén por el mango. Tengamos presente las
resoluciones habidas sobre Iraq y Palestina. Sin Bush o con Obama, son gendarmes
del capital que ha firmado el único Tratado de Libre Comercio en África, con
Marruecos, y en Tan Tan se proyecta la instalación de la sede central del
AFRICOM. El dominio de los recursos energéticos y minerales, su control, son el
objetivo central de los movimientos geoestratégicos imperialistas.
La solución al problema humanitario en los campos de
refugiados saharauis no es la ayuda y la solidaridad internacional ad eternum.
El problema no son los saharauis, sino la única independencia colonial por
resolver en África, que requiere urgentemente hoy de la intervención efectiva
de los cascos azules en el territorio ocupado por Marruecos, porque es allí
donde se tortura, persigue, veja y masacra.
En este sentido, puede
que el movimiento de los actores, en un momento dado, favorezca el desbloqueo
de la situación en la que se encuentra la celebración del Referéndum en el
Sahara occidental. Pero el escenario ahí sigue siendo el que diseñó Sade. Que
ni es el único, ni el único posible. Existe, ha existido siempre, un tiempo y
un espacio donde ser indiscutibles protagonistas de nuestra obra. Para el gran
teatro mundial del mercado, quienes defendemos los verdaderos derechos que nos
permiten ser cada vez más humanos, no podemos dejar de ser una "racaille" de locos
peligrosos. Lo absurdo es que sin nosotros, no son nada.
[i] Ignacio Cembrero, El País,
(2/05/09) URL: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Francia/impide/ONU/vigile/derechos/humanos/Sahara/elpepuint/20090501elpepuint_8/Tes
[ii] Poemario por un Sahara libre
URL: http://poemariosaharalibre.blogspot.com/2009/04/el-preso-politico-saharaui-jalihena.html
[iii] Alfonso Sastre. "persecución y asesinato de
Jean-Paul Marat". Ed. Arguitaletxe HIRU,
S.L. Hondarribia (Guipúzcoa) año 2000, 2ª edición.

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