Rod Stewart no defrauda a sus miles de fans en Tenerife
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Agencias
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domingo, 17 de mayo de 2009 |
 Adeje/Cerca de 20.000 personas disfrutaron anoche del concierto de la estrella de pop-rock, Rod Stewart. El cantante hizo las delicias del público que desde el minuto uno se rindió a los pies del mítico cantante. Caldeando el ambiente previo, la cantante canaria Esther Ovejero, hizo de telonera. Con una chaqueta fucsia, el británico saltó a los 400 metros del impresionante escenario con un cuarto de hora de retraso mientras en las pantallas gigantes se proyectaba el vídeo "The Rodminator". Todo hacía presagiar un gran expectáculo.
Arrancó el concierto con ‘Some guys have all the
luck’ y la canción de Bonnie Tyler ‘It´s a heartache’ con un público
entregado desde la primera nota, hasta que el artista realizó el
primero de los descansos que se tomó a lo largo del espectáculo,
aprovechando esta vez un solo de batería algo rudo para dar paso a a
‘The first cut is the deepest’.
Stewart, empapado en sudor, con una copa en la mano y cambiándose de
traje en cada descanso cual diva de la canción, introdujo ‘Reason to
believe’ recordando que fue cara B de uno de sus mayores éxitos,
‘Maggie Mae’, aunque aún faltaba mucho para escuchar una canción que en
España popularizó la banda M-Clan con su espléndida transcripción al
español.
Tras las baladas y los éxitos ochenteros, Stewart decidió dar a su
público algo de rock & roll de la vieja escuela, algo que consiguió
que bailaran desenfrenadamente y que corearan en masa el estribillo de
la irónica (al menos para un inglés) ‘Have you ever seen the rain’, de
John Fogerty.
Entonces Rod se tomó el segundo descanso, esta vez con toda la banda y
de 10 minutos, como se hacía en los antiguos cines, para volver de
nuevo echando mano del éxito ‘Forever Young’, un grito de guerra que en
la voz de este viejo ídolo del rock, que no paró de hacer el ganso en
todo el concierto con sus espasmódicos bailes, sonó más sincero que
nunca.
La segunda mitad del concierto empezó a subir el nivel de volumen, de
calidad y de éxitos, consiguiendo que las sillas puestas a pie de
escenario para los que pudieron pagar su precio se quedaran inútiles
porque Rod les impedía estar sentados. Así fue con la animada ‘Twisting
all the night away’, famosa por ser la banda sonora de la taquillera
película de los 80 ‘El chip prodigioso’. En las profesionales manos de
la espléndida banda que acompaña a Rod por el mundo sonó grandiosa.
Entonces Rod decidió echar el freno y volver a uno de sus ‘slow tempos’
que tan rico lo han hecho a lo largo de los años. ‘Have I told you
lately the I love you’ sonó emocionante en la voz del inglés, que sigue
demostrando que lo suyo es el ‘soul’ negro al más puro estilo de la
Motown.
Precisamente soul, y del bueno, fue lo que hizo una de las coristas,
con una versión descomunal del ‘Proud Mary’ de la Creedence Clearwater
Revival, haciendo gala de una voz prodigiosa y una energía insólitas.
Rod, mientras, descansando de nuevo.
Se iba acercando el final de la noche y la gente aún no había oído sus
mayores éxitos, que el inglés sabiamente guardó para el final. Antes de
atacar ‘Maggie Mae’, Rod comenzó a repartir balones de fútbol como si
estuviera en la final de la Champions League, mientras en las pantallas
gigantes se iban sucediendo imágenes de los mejores momentos (en su
mayoría pasados) de su equipo del alma: Celtics de Glasgow.
Tras la espléndida Maggie Mae, con el concierto en su máximo apogeo,
con el público ya al rojo vivo, el artista decidió sacar de la recámara
su cartucho más efectivo: ‘Do you think I´m sexy’ sonó sencillamente
perfecta. Acabado el concierto, Stewart no esperó siquiera a que le
pidieran ‘one more’ y salió corriendo a hacer un único bis. Eso sí, la
magia que imprimió a la preciosa ‘I am Sailing’, es algo que a las
miles de personas que se acercaron a verle les costará olvidar. Rod
Stewart demostró, una vez más, porque será ‘forever young’.

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