 La selección española vapuleó a Nueva Zelanda en su estreno en la Copa Confederaciones, respondiendo con autoridad al papel de favorita, al ritmo del juego vistoso que implantó Cesc Fábregas asociado a la pegada de Fernando Torres, autor de tres goles.
España ha dado un salto de calidad de tal magnitud que nada amedrenta su estreno en una gran competición futbolística. Su irrupción en la Confederaciones, como campeona de Europa, prolongó en Sudáfrica la arrolladora imagen que impone respeto en cualquier lugar del planeta.
Alejada de los nervios del debut de etapas anteriores, vive instalada
en una seguridad incontestable. En la amistad trasladada al terreno de
juego de un grupo de amigos que no saciarán su hambre hasta el Mundial.
La Confederaciones es una buena prueba. Nueva Zelanda es un rival de
poco caché, pero en los tiempos que corren para la 'roja', cualquier
selección que no sea grande por su historia se minimiza ante la fuerza
de España. Acaba siendo un juguete en sus manos.
La fortaleza
física de los 'All Whites', su poderío en el juego aéreo, se desvaneció
de un plumazo. La recuperación total de Sergio Ramos permitió a Vicente
Del Bosque alinear a Cesc. El elegido para hacer olvidar la fantasía de
Andrés Iniesta. Y lo bordó en el estreno.
La fuerza física de
Ramos, que se convertía en el jugador más joven en alcanzar 50 partidos
con la selección, permitió cubrir toda la banda derecha y dar libertad
total a Cesc. Se asoció con su admirado Xavi para implantar un ritmo
que destrozó a Nueva Zelanda. Los 'kiwis' corrían detrás del balón. Se
veían superados en cada acción individual.
Cesc necesitaba
firmar un partido brillante con España. Acomplejado en numerosas
ocasiones por la magnitud de Xavi e Iniesta, no había encontrado su
sitio. No sentía la importancia que tiene en el Arsenal. Llegaba a la
Confederaciones con ganas de comerse el mundo y lo demostró.
Esa
ambición es compartida por el grupo. Poco importó el estado irregular
del césped o la alta humedad de Rustenburgo. Desde el inicio España fue
arrolladora con su banda izquierda liderando las acciones ofensivas,
con un imponente Albert Riera, y el acierto rematador de Fernando
Torres, en la mejor de sus imágenes.
España despidió un gran
evento -la Eurocopa- con un histórico tanto de Torres y comenzó un año
después otro -la Confederaciones- con el 'niño' dando un recital de
remate. Firmó el 'hat-trick' más veloz de la historia española, en 17
minutos (superando a Gaspar Rubio, que el 17 de marzo de 1929 lo
consiguió en 20).
A los seis conectaba con Cesc y ponía en la
escuadra un disparo desde la frontal. Ocho minutos después culminó la
jugada más bella del encuentro. Riera desbordó, asistió al hueco en el
desmarque de Villa, que centró atrás para que Torres, con un toque
sutil con el interior de su bota derecha, alejase el balón de Moss
pegado al palo. Y en el 17 explotó su fuerza rematadora con un
testarazo a la escuadra a pase de Capdevila.
España podía
echarse a dormir pero todos querían disfrutar de la fiesta. En el
paseo, Moss salvaba dos remates consecutivos de Villa y Torres más un
disparo potente de Riera, antes de encajar el cuarto. Otra
triangulación de España. Otra exhibición de toque acababa con gol a
placer de Cesc tras nueva asistencia de Capdevila.
No había
noticias de Nueva Zelanda, esa selección que hace cuatro días puso
contra las cuerdas a Italia. Acomplejados ante una apisonadora
perdieron sus señas de identidad desde el desorden defensivo, donde el
veterano Vicelich no daba crédito a lo que veía.
Faltaba el
gol de David Villa. El 'Guaje' parecía afectado por las negociaciones
con el Real Madrid. No estaba tan activo como en él es habitual. Más
tarde encontraría su premio. Antes, Iker Casillas salvaba la única
acción de peligro neozelandesa, a balón parado, tras disparo de
Mulligan. El mayor peligro, su pareja ofensiva formada por Smeltz y
Chris Killen, no apareció.
Con todo sentenciado y Vicente Del
Bosque midiendo los esfuerzos de sus futbolistas, en la reanudación
España bajó un grado la intensidad. Mantuvo su estilo de toque. Dispuso
de ocasiones pero no hizo más sangre de un rival herido que se jugará
con Sudáfrica e Irak un puesto en semifinales.
Villa obtuvo su
recompensa cuando menos lo esperaba. Asaltó el segundo puesto de
goleador de la historia, igualando a Fernando Hierro, gracias a un
error garrafal de Boyens, quien a centro de Fernando Torres desde la
izquierda, respondió con patada al aire, dejando el quinto a placer.
Del
Bosque reservó a jugadores cargados de minutos en la temporada -Sergio
Ramos, Xavi y Torres-, dio entrada a Arbeloa, Cazorla y Silva, pero la
cuenta goleadora no se amplió. Y eso que Villa lo intentó hasta el
final. También Capdevila, Cesc y Riera con disparos peligrosos.
España
firmó un debut inmaculado. El estreno soñado por cualquier selección en
una competición corta en la que manda un mensaje a Brasil e Italia, sus
principales rivales por el título. Solo el Barcelona, a nivel de
clubes, está capacitado para poner en práctica un juego tan vistoso.

Noticias Relacionadas:
|