
Playa de Cofete/
El viceconsejero de Medio Ambiente y director general del Medio Natural del Gobierno de Canarias, Cándido Padrón y Francisco Martín, respectivamente, y la consejera de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura, Natalia Évora, han acudido a la playa de Cofete, en la Costa de Barlovento, en el municipio de Pájara, para proceder al enterramiento en la zona de una partida de 800 huevos de tortuga boba (Caretta caretta), especie incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, que se encuentra actualmente en peligro de extinción. A este encuentro también asistieron representantes del municipio de Pájara.
Técnicos de
la Universidad de Las
Palmas y del Instituto
Canario de Ciencias Marinas
se encargaron de trasladar
desde Boavista (Cabo Verde)
a Canarias una partida de
1.000 huevos de esta
especie, de la cual 800
tendrán como destino la
costa majorera para su
nidificación y 200 se
enviarán al Instituto
Canario de Ciencias Marinas
en Taliarte, en Gran
Canaria, para su incubación
controlada.

Los 800
huevos recién embrionados,
que fueron enterrados para
su incubación natural y
posterior liberación, han
sido trasladados en
helicóptero hasta el lugar
por representantes del
Ejecutivo canario y de la
corporación majorera. Estos
800 ejemplares se
enterraron simulando las
características de 10 nidos
de tortuga boba, y serán
protegidos con cercados
para evitar depredación y
vigilados de forma continua
hasta su eclosión prevista
para finales de
septiembre.
El Gobierno
de Cabo Verde, el Ejecutivo
de Canarias, el Cabildo de
Fuerteventura y la
Universidad de Las Palmas
de Gran Canaria trabajan
desde hace 14 años para la
recuperación de este
recurso natural perdido en
las islas hace casi 3
siglos.
La
reintroducción de esta
especie en Canarias, que
está incluida en el
Catálogo Nacional de
Especies Amenazadas en la
categoría 'de interés
especial' y en el Catálogo
de Especies Amenazadas de
Canarias en la de 'en
peligro de extinción', es
un paso fundamental para su
conservación a nivel
mundial. No obstante, el
proyecto ejecutado por las
instituciones, comenzará a
dar resultados cuando las
crías nacidas en las Islas
regresen para poner sus
huevos.
La tortuga
boba, respecto a los
convenios internacionales
suscritos por España y las
Directivas de la Unión
Europea, figura en el
Convenio relativo a la
conservación de la vida
silvestre y el medio
natural en Europa (Convenio
de Berna); en la convención
sobre la conservación de
las especies migratorias
que deben ser objeto de
acuerdos internacionales
para su conservación,
cuidado y aprovechamiento
(Convenio de Bonn); en
Convención sobre el
Comercio Internacional de
Especies Amenazadas de la
Flora y de la Fauna
Silvestres (CITES); en el
Reglamento (CE) 338/1997,
del Consejo, de 9 de
diciembre de 1996, relativo
a la protección de especies
de la fauna y flora
silvestres mediante el
control de su comercio; y
en la Directiva 92/43/CEE
del Consejo, de 21 de mayo
relativa a la conservación
de los hábitats naturales y
de flora y fauna silvestres
(Directiva de Hábitats).
En
aplicación de la Directiva
antes mencionada, mediante
decisión de la Comisión de
28 de diciembre de 2001 por
la que se aprueba la lista
de lugares de importancia
comunitaria con respecto a
la región biogeográfica
macaronésica, se incluyen
Lugares de Interés
Comunitarios destinados a
la conservación de la
tortuga boba en Canarias.
Estos lugares son Mar de
Las Calmas, en El Hierro;
Franja Marina de
Fuencaliente, en La Palma;
Franja marina de
Santiago-Valle Gran Rey, en
La Gomera; Sebadales del
sur de Tenerife, en
Tenerife; Bahía de Gando,
Área marina de La Isleta,
Franja marina de Mogán y
Sebadales de Playa del
Inglés, en Gran Canaria; y
finalmente, Cueva de Lobos,
Sebadales de Corralero y
Playa de Sotavento de
Jandía, en Fuerteventura.
Asimismo,
en Canarias, durante los
últimos años, también se ha
hecho un gran esfuerzo
tendente a asegurar la
conservación de la mayor
superficie posible de
hábitats en buen estado de
conservación, algunos de
los cuales además, parecen
adecuados para la
recolonización por la
especie mediante la
creación de una serie de
Espacios Naturales
Protegidos con hábitat
costero, destacando por su
importancia, entre otros,
los Parques Naturales
Jandía y de Lobos, en
Fuerteventura, y del
Archipiélago Chinijo, en
Lanzarote.