Madrid, 10 de Agosto de 2009.- El 87 por ciento de las actividades a las que son
sometidas los cetáceos del delfinario de Loroparque, en Tenerife, no son fieles a los objetivos
pedagógicos ni de conservación que exige la Ley de Zoos. Así lo refleja un reciente estudio llevado a
cabo por la ONG hispano inglesa InfoZoos, en el que se pone de manifiesto que este centro
funciona como un “circo” donde los animales realizan una serie de acrobacias repetitivas, fruto de
un aprendizaje artificial y completamente alejadas de sus comportamientos naturales.
“Se tergiversa la función e imagen de estos seres vivos, animales salvajes que se convierten en meros
payasos. Nada más lejos de la educación o de la conservación que se pide desde la Directiva
europea, que establece claramente que los parques zoológicos deben ser básicamente unos centros
comprometidos con la rehabilitación de las especies, que aporten conocimientos y contribuyan a la
mejora del estado de conservación de los animales silvestres”, asevera Alberto Díez, portavoz de la
organización.
Asimismo, puntualiza Díez, en estas instalaciones se hace caso omiso de otras recomendaciones del
Ministerio, que en la “Guía para la aplicación de la Ley 31/2003” –la Ley de Zoos- pide
expresamente a los centros zoológicos que no utilicen a sus animales para la realización de
espectáculos que no responden a las tareas educativas o de conservación.
Actividades como dar de comer al cetáceo, hacer surf en su lomo o acariciarle, que requieren
contacto con el adiestrador (durante un 52 por ciento del show) e incluso con niños del público, no
son naturales en la especie.
Por tanto, no sólo no se enseña nada a los visitantes sobre la biología o
las características de estos mamíferos marinos, sino que se les priva de vivir en un entorno similar a
su hábitat y de comportarse como lo harían en libertad, algo que puede llegar a crearles un fuerte
estrés y frecuente mortandad.
Varios estudios científicos ya han demostrado que los grandes mamíferos marinos como las ballenas
o los delfines sufren las consecuencias de vivir alejados de su entorno natural, imposible de
reproducir en un tanque de agua. Estas carencias físicas y psicológicas se reflejan en una menor
esperanza de vida, problemas reproductivos e incluso agresividad. Asimismo, el contacto constante
con los químicos del agua y la exposición excesiva a los rayos solares les genera lesiones cutáneas.
En opinión del portavoz de InfoZoos, estudios como este demuestran que los acuarios no
benefician en nada a los delfines, sino más bien a ciertos intereses económicos. “La única excusa
para mantener en cautividad animales salvajes es que estos centros se utilicen básicamente para programas de educación y conserva que aporten mejoras a la especie en su conjunto. Si como ocurre
en los delfinarios, no se dan estas circunstancias, no hay motivo para encerrar delfines en piscinas”.
INFOZOOS es una plataforma de ONGs dedicada al estudio de la situación
de los zoos en España. Está integrada por Born Free Foundation (Reino
Unido) y ANDA (Madrid).