 El primer diccionario virtual de términos mayas con métodos de inteligencia artificial para descifrar la escritura glífica estará disponible en internet a partir del 21 de septiembre, según anuncia en una entrevista a Efe uno de los investigadores del proyecto, Ignacio Cases.
Este proyecto está dirigido por Alfonso Lacadena, que es profesor del Departamento de Antropología e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, y en él participa Soren Wichmann, investigador del Instituto "Max Planck" de Antropología Evolutiva, además de Cases, que ha estudiado Astrofísica en la Universidad de La Laguna.
La idea surgió tras analizar más de 400 inscripciones de las
llamadas series lunares, los diferentes calendarios regidos por la
Luna que utilizaba esta cultura mesoamericana que habitó en México,
Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, y que estaban asociadas a
textos políticos, explica Ignacio Cases.
El investigador se prepara para iniciar en febrero de 2010 un
doctorado sobre métodos de interpretación por ordenador de las
escrituras mesoamericanas por la Universidad estatal de Nueva York y
ha participado en siete proyectos de investigación en la zona maya,
entre ellos el mayor plan de excavación de América, El Mirador en
Guatemala, que financia Mel Gibson.
Cases elabora una tesis sobre semiótica computacional y
hermenéutica informática aplicada a los sistemas de escrituras
mesoamericanas, que no son alfabéticas sino logo-silábicas.
Su intención es aplicar la inteligencia artificial a un conjunto
de textos restringidos, las series lunares, que son bien conocidos
al poder obtener información de ellos mediante métodos numéricos.
Las series lunares aparecen en inscripciones en piedra, cerámica
y madera del período clásico maya, hasta el 900 después de Cristo,
aproximadamente.
La fuente principal de información astronómica de la cultura maya
se conserva en tres códices, en el Museo de América en Madrid, la
Biblioteca Nacional de Francia en París y la Biblioteca de la
Universidad de Dresde en Alemania.
El corpus completo de inscripciones mayas está compuesto por unos
15.000 textos glíficos, y de ellos unos 12.000 han sido
digitalizados para "Quadra", la aplicación informática que elabora
Cases y que será accesible en la página de internet "www.uooh.org",
una palabra que significa "glifo" en yucateco.
Para introducir en la red los textos mayas en alta resolución
Cases emplea un servidor creado por el Laboratorio Nacional de Los
Álamos, en Nuevo México (EEUU).
De esta manera Cases desarrolla el trabajo del filólogo del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Jesús
Cunchillos, ya fallecido, continuado ahora por Juan Pablo Vita y su
equipo.
En palabras de Cases, Cunchillos era "un genio visionario" que
creó en la década de los 80 del siglo XX un laboratorio de
hermenéutica informática, del que derivó el neologismo
"hermeneumática".
Así se pudo aplicar la inteligencia artificial para una
interpretación filológica de las lenguas ugarítica, púnica y
fenicia.
En el caso de "Quadra", el sistema guiará al investigador con las
equivalencias de los términos mayas que introduzca y no se limitará
a traducir, precisa Cases.
Para este trabajo Cases cuenta con sus estudios previos de las
series lunares en los que el investigador sostiene la teoría, que
presentó en 2006 a la Sociedad Americana de Arqueología, de que los
mayas basaron sus calendarios lunares en otro sistema más antiguo,
en un calendario "perdido".
Según su hipótesis, el calendario lunar maya se adaptó
probablemente de una cultura anterior, entre otros motivos porque el
glifo que nombra a la Luna permanece "fosilizado", sin variación
alguna, en todo el período clásico.
Para Cases esto prueba que los mayas no entendían este glifo y
por ello lo copiaban siempre a lo largo de los siglos de forma
precisa, sin evolución, como un conocimiento heredado de un signo
arcaico.
El calendario lunar maya tenía 18 meses de duración, de 20 o 30
días, que se numeraban en series del 1 al 6 bajo el signo de un
joven dios del maíz, el dios jaguar del inframundo o la muerte.
Los dos primeros meses de la serie del dios del maíz compartían
el nombre, Luna de jade, y los siguientes dos meses, Collar de jade,
lo que podría indicar, a juicio de Cases, que las denominaciones
proceden de un calendario más antiguo, quizá de la zona del istmo, y
que en un principio se ajustó al año solar.
Hasta ahora no se "leía" la información que aportaban las series
lunares, pero en los últimos años esta tendencia ha cambiado y Cases
está descifrándolas basándose en el hecho de que tienen una sintaxis
de base, "una frase completa con verbo, sujeto y complementos. Es
algo que se puede leer no sólo astronómica sino filológicamente, y
permite obtener mucha información".
De hecho, al leer jeroglíficos en Guatemala y México se dio
cuenta de que para los mayas los objetos del cielo "son joyas y
flores" y además concebían la bóveda celeste con un gran lagarto
venado cósmico cuya cabeza es Venus -que provoca el hundimiento del
Sol cada día- y su cuerpo son las estrellas, la noche enjoyada.

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